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martes, 3 de abril de 2012

Iniciación a los Ukemi: La caída en abanico.

Cuando alguien comienza en el mundo del Aikido, su primera preocupación, por encima de conocer las técnicas, debería ser aprender a realizar ukemi de forma adecuada y segura. Cada uno tenemos unas preferencias en cuanto a éstos temas: hay gente que desde el primer minuto se interesa profundamente en el concepto del ukemi y quiere desarrollarlo al máximo mientras que otros tratan de evitarlo cuanto pueden por miedo a las lesiones que puedan suceder de su práctica.

Como sabemos, a la hora de entrenar las técnicas existen dos figuras: el Tori (en japonés "取り"). Es, por así decirlo, "el que agarra", aunque hace referencia más bien al que ejecuta la técnica. Luego está el Uke ("受け"), el que "recibe" la técnica) Ambos son conceptos sacados de Judo que se han globalizado, pero también podría aplicarse el término nage (el que lanza). Pues bien, a la acción del Uke se le llama Ukemi, y al conjunto de técnicas, Ukemi waza. La traducción exacta no es "caída", sino "receptor del movimiento". Por lo tanto, lo que aprendemos en clase es Ukemi waza, o "técnicas para aprender a recibir el movimiento". 

El arte del Ukemi es, básicamente, aprender a recibir un ataque, proyección o agarre y saber adaptarse a él para recibir el mínimo daño posible, sea del tipo que sea. Estos puede contener caídas, desplazamientos, rodamientos, etc.

Caída en abanico desde Kotegaeshi.
En el caso del Aikido, los Ukemi básicos no son muy complejos. Los más usados son en el rodamiento hacia delante (ya sea con la misma mano o mano opuesta), rodamiento lateral, caída hacia atrás con golpe, rodamiento hacia atrás, etc. No suelen ser técnicas con las que, generalmente, nadie tenga problemas a la hora de su comprensión o ejecución. No obstante, en un futuro hablaremos detenidamente de éstas y de las mejores maneras para aprenderlas. 

En éste caso vamos a tratar un tipo de ukemi muy particular, que es la caída en abanico, fruto de la recepción de técnicas como el kotegaeshi (proyección por torsión de muñeca), y es que es, probablemente, de lo más complicado que aprenderemos como Uke en el arte que es el Aikido. 

La dificultad de este movimiento, en realidad, radica en nuestro propio miedo a ejecutarlo, ya que interviene un giro inusual que expone la cabeza contra el suelo a la hora de su proyección. Pero he ahí la clave: la cabeza. Introducir correctamente la cabeza en el giro es lo que impedirá que caigamos de mala manera. 

Para ir perdiendo el miedo, existe un ejercicio específico que consiste en rodar por encima del cuerpo de un compañero arrodillado (ver las siguientes imágenes), espalda con espalda, sacando la cabeza más allá de su cuerpo y girando por encima. Para mantener el giro y no caer antes de tiempo, utilizamos la mano del lado en el que se encuentra el compañero y, si es necesario, nos sujetamos a él y así frenamos el impacto hasta que nos acostumbremos.

1. Nos colocamos en lateral con respecto al compañero arrodillado y apoyamos el dorso de la mano contra él.   2. Dejamos caer lentamente el cuerpo perpendicularmente. A medida que cojamos confianza, rodaremos menos con el cuerpo y más con el hombro.  3. Sacamos la cabeza más allá del hombro del compañero. El cuerpo gira sobre él.

4. Las piernas giran por encima en forma de abanico. El brazo se estira para romper la caída golpeando contra el suelo.
5. La caída finaliza. 

Este método de entrenamiento es muy útil para entender la forma en la que el cuerpo gira cuando caemos, y para acostumbrarlo al impacto contra el suelo. Una vez hayamos entendido ésto, el compañero puede colocarse cada vez más alto (en vez de arrodillado, en cuclillas, o agachado) y así aumentar la altura para coger costumbre. El paso siguiente será hacerlo en dinámico a través de una técnica.

La presión del meñique va hacia la base del pulgar, de modo
que laarticulación quede inmovilizada.
El problema es que, aunque la forma en la que volamos al caer en abanico es similar a la que hemos entrenado, la manera en la que nos proyectan no lo es. Poniendo por ejemplo el kotegaeshi, cuando nos agarran de la muñeca, giran y proyectan, ésta no va exactamente de lado a lado. Para que la presión de la muñeca sea adecuada de modo que haya una inmovilización de la articulación, debemos realizar una presión diagonal. Es decir, la presión del meñique debe dirigirse hacia la base del pulgar. No basta con girar su antebrazo trazando un arco.


Uke se introduce hacia su derecha, pero, como se puede
comprobar, tiene cierta inclinación hacia delante.
Por su parte, el uke debe dirigir su cabeza no sólo hacia su lado derecho (poniéndonos en el caso de ésta imagen), sino también hacia delante, hacia una ligera diagonal. El impulso con el pie derecho (sin saltar, esto es importante) debería hacer el resto. El movimiento que realiza el tori debe guiar nuestro propio cuerpo, y nosotros debemos dejarnos llevar a su vez por el mismo. 

Al principio lo normal es bajar la cabeza lo suficiente como para rodar con el resto del cuerpo al entrar en contacto con el suelo. A medida que avancemos, podemos ir cayendo directamente desde el giro en el aire. La razón del movimiento diagonal es que, usando la potencia con que nos lanza el rival, nos ayuda a abrir las piernas en abanico. En cambio, si vamos de lado a lado normalmente las piernas se doblarán y el movimiento no estará bien ejecutado.

Como últimos consejos: 

- Tanto uke como tori deben realizar sus movimientos con decisión y sin miedo. El miedo es el mejor amigo de las lesiones.

- Evitar poner la espalda en las caídas por temor al dolor.

- No saltar al realizar una caída. No es lo mismo impulsarse que saltar.

- Romper las caídas con el brazo contrario al que nos han agarrado y no caer con el hombro directamente.

- Cuanto más introducimos la cabeza, más rápido gira el cuerpo detrás.

- Cuanto más diagonal, más apertura hay en las piernas.

- Practicar y practicar.

viernes, 1 de julio de 2011

Fundamentos del Aikido I : Tenkan.

Si pudiéramos identificar un elemento imprescindible sin el cual el Aikido no sería Aikido, probablemente cualquier conocedor del arte nombraría sin dudarlo el "tenkan". Y, de hecho, es cuando éste movimiento no es ejecutado correctamente cuando el Aikido pasa de ser energía dinámica a ser fuerza bruta. Tanto es así que, últimamente, he comprobado con mis propios ojos la gran importancia de tener un tenkan bien entrenado, y cómo los más inexpertos miran en ocasiones con extrañeza cuando se les indica una y otra vez acerca de esto.

Pero, ¿qué es "tenkan"?

Dentro del arte del desplazamiento, o "tai sabaki" en el aikido, es el engranaje esencial que mueve prácticamente toda la maquinaria en cada técnica. El Aikido es un arte dinámico que aprovecha la fuerza del rival para proyectar e inmovilizar utilizando el menor esfuerzo posible. Pues bien, para ello es indispensable el uso de este movimiento.

Tenkan es un movimiento de rotación ejecutado por el tren inferior cuya energía se inicia en la cadera y se extiende hacia las piernas, pivotando sobre una de ellas, en un efecto de compás.

El uso de los brazos se reduce básicamente a "guiar" la fuerza del contrario, como si su golpe fuera un tren acelerando por unas vías y nuestra mano sirviera como un cambio de agujas para hacerle cambiar de trayectoria por otro carril. La fuerza que aplicará el brazo debe limitarse a eso en el 90% de las técnicas: a guiar, a conducir, nunca a forzar. De ésta manera el movimiento del oponente es reconducido y amplificado, o absorbido, por la potencia del movimiento del tenkan.

Tenkan es, básicamente, la coyuntura entre la fuerza del rival y nuestro cuerpo: es el punto de conexión que hay que aplicar en el lugar exacto con la fuerza adecuada. Por ejemplo, si nuestro paso es profundo y potente y su golpe fuerte, la fuerza puede amplificarse varias veces en contra del oponente. Si, por el contrario, queremos reducir dicha fuerza, el paso puede ser menos profundo y nuestro movimiento realizado en forma de absorción y no de amplificación.

Es imposible pensar que un oponente que nos supera varias veces en tamaño va a ser doblegado por la fuerza de un ser de menor tamaño. Sin embargo, si es su fuerza la que se aplica en su contra, la cosa cambia, pero para ello es imprescindible este movimiento. Muchas veces nos encontramos en momentos en que ésto es ardua tarea, ya que llegar a dominar este factor del Aikido supone haber llegado a una maestría considerable en el arte y es cosa de mucho entrenamiento. Pero hay algo completamente cierto: funciona.

Se dice que la caligrafía es la armonía entre el pincel, la tinta y el pergamino. En el caso del Aikido, éste es la armonía entre el los practicantes, la técnica y la energía. Las tres cosas deben estar en sincronía y equilibrio entre ellas, sino es imposible la ejecución de una técnica correcta. El Aikido no es sólo proyecciones, técnica y espíritu: también es física pura.

En resumen: la ejecución correcta de nuestro tenkan es uno de los pilares imprescindibles para hacer evolucionar correctamente la técnica, y es algo que hay que entrenar en profundidad.

lunes, 31 de mayo de 2010

Peleando en la calle: Técnica (parte II).

"Es inútil decirle a un río que deje de correr: lo mejor es saber cómo nadar en la dirección en que fluye"

He extraído ésta cita anónima, curiosamente, de un libro de marketing que he sacado de la biblioteca justo hoy. Creo que explica fielmente muchas teorías que he expuesto en éste blog, y encaja perfectamente con el hilo del tema con el que continuaré.

Ésto es una recopilación que he desarrollado y ampliado de distintas enseñanzas que he encontrado en el "Libro de los Cinco Anillos" (Gorin no sho) de Musashi Miyamoto, "El Arte de la Guerra" de Sun Tzu, la filosofía del gotompo (arte del entorno) del Ninjutsu y algunos conceptos del "Tao de Jeet Kune Do" de Bruce Lee.

Muchas personas piensan que la mejor manera de evitar un combate es parecer más fuerte, y es cierto, pero en muchos casos lograrlo se basa en el factor intelectual. Saber "seguir la direccion del rio", o coloquialmente "de qué pie cojea cada uno" nos permitirá en múltiples ocasiones salvarnos de situaciones complicadas. Como decía O-Sensei Ueshiba, la mejor victoria es aquella que se logra sin pelear. Pero en éste caso, nos encontramos con esta inevitable situación. Para lograrlo, analizaremos tres factores; Enemigo, entorno y uno mismo:

· Nuestro enemigo: A nivel físico y psicológico.

¿Cómo es? Si es alguien muy musculado, lo más probable es que sus piernas sean el punto más débil. Está completamente demostrado que el 80% de los culturistas o símplemente personas que acuden a muscularse al gimnasio, apenas trabajan el tren inferior. Por tanto, sus piernas soportan un peso muscular más desproporcionado, favoreciendo lesiones de ligamentos y tendinitis. Aprovecharemos esto, y así mismo, también de sus puntos más débiles: genitales, rodillas, cuello, garganta, ojos, sienes; procurando controlar la zona del impacto y bajo un juicio adecuado. No es un combate justo, pero nosotros no tenemos porqué serlo.

¿Se encuentra en forma? Su musculatura y postura pueden darnos muchos datos. Por ejemplo, si practica algún arte marcial y reconocemos su estilo antes de que comience a pelear, podemos adaptar la técnica para hacerla más efectiva. Si, por el contrario, no presenta una musculatura y es más bien delgado, podemos atacar las costillas y el hígado, golpear los brazos... inutilizarle probando a golpear los puntos más básicos para procurar hacer el mínimo daño pero reducirle.

¿Presenta alguna característica especial? Alguna herida o cojera, sintomas de contusión... Atacaremos en ese punto. Si es de huesos finos o musculatura ligera nuestros golpes impactarán con más fuerza. Por ejemplo: Una persona con las muñecas finas tiene más facilidad de partirsela que otra con las muñecas gruesas. Procuraremos aprovechar estos puntos.

¿Número de oponentes? Cuanto menor sea el número nuestras posibilidades serán superiores, eso es evidente. Es nuestro juicio el que dictará qué hacer según la peligrosidad aparente del rival.

¿Algún factor psicológico? No todo el mundo actúa de forma similar. Si hay más de un rival puede que no todos estén de acuerdo con la actuación del más agresivo, o que alguno se crezca por la presencia de su "lider" pero en el fondo sea un miedoso... Si se da la situación, puede que noquear de un sólo golpe a uno de ellos espante al resto.

¿Llevan algún arma o instrumento? Se trata de vigilar a dónde van sus manos cuando la situación se pone tensa, si alguno está bebiendo una litrona o una lata pueden utilizarla como arma. Si alguno saca una navaja, priorizar la vigilancia de ésa persona.



· Entorno: Es condicionante de manera total, tanto que puede orientar el camino de una batalla a nuestro favor o en nuestra contra.

¿Momento del día? Si hay mucha luz nuestros movimientos, al igual que los suyos, son mucho más perceptibles. Si estamos en la oscuridad o es de noche serán más imperceptibles, lo cual resulta positivo y negativo a la vez, aunque nos ofrece la posibilidad de encontrar un escondite con mayor facilidad si emprendemos la huida.

¿Orientación del sol? Buscar siempre tener el sol a nuestra espalda, para desulmbrar a los oponentes y golpear.

¿Tipo de vía? Si tenemos la necesidad de huir, es mejor hacerlo por calles estrechas y numerosas. Si tenemos una buena velocidad es fácil conseguirlo, si no, siempre podemos "simular" nuestra huida. No todo el mundo corre a la misma velocidad, por lo que podemos golpear al primero que llegue y seguir corriendo. Eso o buscar un lugar donde podamos enfrentarnos uno a uno a nuestros oponentes.

¿Localización? Tener un leve conocimiento del entorno puede ayudarnos: si tenemos cerca una comisaría o un lugar muy frecuentado es muy probable disuadir el combate inevitablemente. Si conocemos el barrio sabremos los puntos débiles y los fuertes que tiene, y por donde meternos para perderles de vista.

¿Algún objeto? Palos, ramas, tubos, botellas, latas, piedras e incluso arena. Podemos utilizarlos para combatir si el combate es desigual o lo consideramos necesario. Para alguien entrenado en kendo, encontrar un tubo de hierro o un palo consistente puede significar vencer un combate contra tres o incluso más oponentes con daños mínimos para ambas partes.


· Uno mismo: Evidentemente, el autoanálisis es la parte más importante.

¿Podemos vencer? Tras el análisis anterior efectuado, decidir si se combate o se huye, o se emprende alguna técnica disuasoria.

¿Nuestra técnica es adecuada a la situación? Si las habilidades que el/los oponentes presentan son reducidas o, por el contrario, muestran signos de ser superiores a las nuestras o estar en ventaja, es un factor que hay que tener en cuenta.

Generar una táctica: Antes de que nuestros rivales ataquen, decidir qué se hace primero si combatimos (neutralizar al más peligroso primero, para continuar con los siguientes). Procurar vencer con el menor número de movimientos posible. Economizar movimientos, enfocarnos en los puntos débiles... Si nos piden la cartera, ofrecerla a la mano que lleva un arma y luego golpear, o golpear una vez vayan a cogerla le resultará algo completamente inesperado.

¿Llevamos algo encima? Las llaves de casa, un kubotani, un bolígrafo o un spray antivioladores pueden ser elementos muy útiles para defenderse. Podemos usar el boligrafo o las llaves como elemento punzante para atacar bajo las costillas, algo bastante efectivo.

Elemento sorpresa: Hay que aprovecharse de él, permanecer en guardia pero sin postura. Alerta. En ocasiones, no desvelar nuestra capacidad es útil. Así podemos atacar por sorpresa cuando piensen tener la sartén por el mango. Hay quien piensa que adoptar postura de ataque amedrenta, pero no suele ser así. En muchos casos sólo se consigue aumentar las burlas de los rivales hacia uno mismo.

Todos y cada uno de nosotros tenemos capacidad de juicio y debemos ser conscientes de lo que podemos y no podemos hacer, y del daño que el ser humano es capaz de infligir a otros, y que uno mismo puede infligir. El uso de éstas técnicas es puramente didáctico, y tenemos que procurar hacer buen uso de ellas.

jueves, 27 de mayo de 2010

Peleando en la calle: Conceptos (Parte I).

Una pregunta que nos hacemos constantemente, y cuyo tema ya ha sido tocado en este blog más de una vez, es ¿es útil lo que aprendemos? Normalmente con esto nos queremos referir a si "en la calle sirve". Un practicante está condicionado básicamente por dos cosas: su técnica y su capacidad, y a partir de ahí podemos establecer un análisis.

Su técnica determina la efectividad objetiva del arte que practica, y a qué nivel funciona. No es lo mismo un practicante de judo que uno de karate, o de taekwondo. Cada uno tiene su rango de acción: El judoka trabajará a corta distancia y el karateka nunca dejará que un adversario pueda acercarse. Por otro lado tenemos el bagaje técnico de que dispone, puntos positivos y negativos: si un judoka realiza un agarre es letal, pero un karateka que golpea eficientemente no necesita un segundo golpe para tumbar a su oponente.

Por otro lado, la capacidad: El tiempo que tarda el cuerpo en adaptarse a las técnicas y en absorberlas. La capacidad varía en función de la habilidad, que en cada ser humano es distinta. Hay gente con mucha facilidad para aplicar técnicas, gente provista de muy buenos reflejos; al igual que hay gente que tarda años en absorber un solo concepto. Desde aquí decir que mucha gente se desespera observando cómo sus compañeros evolucionan más rápido (o al contrario). Ésto no tiene nada de malo, pues cada uno tiene su ritmo y es como es. El entrenamiento siempre da sus frutos. La paciencia es un don.

Determinados estos dos conceptos entendemos que, en caso de encontrarnos en un altercado en la calle, la interconexión de la técnica con la habilidad nos permite discernir qué posibilidades tenemos de salir victoriosos. Evidentemente controlar distintas distancias con diferentes técnicas y tener buena capacidad aumenta estas posibilidades, pero nunca las garantiza, y esto tiene que quedar claro. Sin embargo, un aspecto esencial que entra mucho en juego es nuestra inteligencia (ya sea una situación inevitable o no): nuestra habilidad para resolver conflictos y para persuadir o convencer al adversario, al igual que nuestra astucia para saber detectar puntos débiles o adecuados en estos.

Hay que procurar entender la esencia y forma de ciertas artes marciales: ser tan inocente como para pensar que un rival nos va a atacar exactamente como en clase nos conduciría directamente a la ruina. Entonces, ¿qué es lo más efectivo?

En primer lugar vamos a hablar del factor psicológico.

En la calle nos encontramos con todo tipo de gente, y cada uno reacciona ante los estímulos de manera distinta. Con pocas palabras debemos saber con quién estamos tratando, y es ahí primeramente donde comienza el análisis. Normalmente en la calle nos encontramos con distintos tipos de macarras:

- Los que buscan pelea: Éstos son los más difíciles de tratar. Normalmente interpretan cualquier tipo de frase como una amenaza, o buscan cualquier palabra en ella para llegar a donde quieren llegar. La manera más adecuada de interactuar con ellos es firme, pero sin ser desafiante. Símplemente dar a entender que no tienes miedo, pero no quieres ningún problema. A veces este hecho les sorprende, y al ver determinación muchas veces deciden dejar marchar a su "víctima", aunque como ya he comentado, si buscan pelea no siempre es un resultado seguro. Esta posición es la más estable, de forma indiscutible. Está comprobado que cuando uno se muestra miedoso o nervioso este tipo de personas suele ser más agresiva y violenta.

- Los que buscan pasar el rato: Probablemente querrán echarse unas risas, y más a costa de un pardillo. El atuendo depende mucho en estos casos, y también depende de qué grupo social nos encontremos: Suelen pasar más desapercibidos aquellos que visten normal, sin elementos llamativos y no llaman la atención. Las mujeres tienen más probabilidades de ser acosadas. En caso de que capten nuestra presencia y quieran llevar a cabo su opresión, lo más probable es que bromeen si pasas cerca, o pasan ellos. Lo mejor es no mirarles, ni dar indicios de que les has escuchado. Ignorarles completamente. Normalmente no siguen más allá, pero a veces se vuelven agresivos o molestos y pasan a ser del tipo uno. En muchas ocasiones son gente subida de tono: si se les planta cara (cuando no queda más remedio, o cuando juzgue la persona en cuestión) es bastante probable que decidan que no les conviene tener lios y bajen la cabeza, o símplemente no insistan.

Además, si somos astutos y tenemos don de gentes, podemos incluso caer bien siendo honestos y/o hilarantes, por supuesto siempre naturales, comprendiendo las circunstancias en las que nos encontramos y decidiendo si se arriesga o no. No son pocas las veces que he alucinado viendo cómo algo que empieza siendo una amenaza acaba en el mejor de los ambientes.

Pero en esta situación vamos a encontrarnos el caso de alguien que no quiere escuchar, sólo luchar o símplemente robar. La pelea está servida, así que lo primero es realizar un análisis del entorno, de aquellos que se encuentran a nuestro alrededor, de nosotros mismos y nuestras pertenencias y de los mismos rivales. De esta manera sabremos qué es lo más adecuado y beneficioso para nuestra situación y la mejor manera de actuar en los momentos siguientes; cómo golpear y dónde, y más importante, si hacerlo.

La próxima entrada y última parte del tema tratará de estas técnicas y cómo aplicarlas.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Aikido: La técnica y sus orígenes.

Llevaba un tiempo pensando que, a pesar del tiempo que llevo con éste blog, aún no he hablado del arte propiamente dicho. De sus orígenes, de la variedad de técnicas, de su razón de ser, y en general de aquello que le concierne, quedando la información relegada a un simple recuadro en el margen derecho de la página principal.

Aunque algunos ya lo sabeis todo acerca del camino del Aikido, creo que es recomendable explicarlo igualmente para que esa información quede bien definida, así que vamos a ello.

El Aikido propiamente dicho comienza a ser nombrado como tal en el año 1942, cuando el Gran Maestro Morihei Ueshiba da por finalizada la búsqueda que comienza décadas atras tras dedicarse a aprender distintas artes marciales, en pos del "arte definitivo" que combinara los valores que él predicaba. Durante años practicó varios estilos de combate con armas, como Kenjutsu (esgrima japonesa) o Yarijutsu (técnica con lanza), Judo, Jujutsu y Aikijutsu, haciendo gran incapié en esta última, que fué uno de los pilares de la base del Aikido.

Ueshiba buscaba un método para lidiar con la fuerza sin usarla, una técnica que combinara la forma marcial con una profunda filosofía. Durante sus años de búsqueda se influenció por una religión llamada Oomotokyo, de la que extrae sus máximas como la búsqueda de la paz y la no confrontación. De ahí el nombre del Aikido (合氣道) "Camino de la armonía". Usualmente la gente confunde el primer ideograma, "Ai", con "amor" cuya pronunciación y significado es similar al de "armonía", aunque la escritura es distinta.

Así mismo, los preceptos del Aikido se fundamentan en la armonía, combinando una serie de técnicas y principios con el movimiento "Tai Sabaki", comunmente conocido como "Tenkan". Este consiste en una rotación a velocidad que, aplicada en el momento exacto, puede amplificar la energía del impacto que recibimos y, a la hora de proyectarla contra nuestro oponente, capacitarnos para enviarle volando varios metros por delante. Éste movimiento también puede generar esa fuerza de por sí, pero sumado a la energía del contrario resulta devastador para alguien que domine el arte.

En el Aikido podemos encontrar que, sino todas las técnicas, casi todas pueden realizarse desde distintos agarres y ángulos de ataque. Se insta al alumno a que, a medida que su progresión continúa, practique las técnicas a mayor velocidad y variando el origen. Cuando nuestra fluidez y destreza va aumentando, vamos siendo capaces de enlazar varias técnicas unas con otras usando tenkan. A la máxima expresión de este control, tanto de desplazamiento como de claridad mental y uso técnico, Morihei Ueshiba lo denominó como "Takemusu Aiki".

En nuestro arte podemos encontrar que las técnicas, o "Kihon", se dividen en varios tipos. Además, la mayoría pueden realizarse en "Omote" o "Ura", que significan "Normal" y "Contrario". En primer lugar, tenemos el grupo de los cinco principios básicos:

- Ikkyo. Primer principio. El movimiento se aplica presionando desde el codo.
- Nikkyo. Segundo principio. El movimiento se aplica por rotación desde la muñeca.
- Sankyo. Tercer principio. El movimiento se aplica por rotación y desde el brazo y la muñeca.
- Yonkyo. Cuarto principio. El movimiento se aplica por presión en un punto determinado.
- Gokyo. Quinto principio. El movimiento se aplica por flexión de diversos puntos del brazo.

Por otro lado tenemos el grupo de las proyecciones, o "Nage". Existen muchas variantes aplicables, pero las más conocidas son:

- Shihonage. Proyección en cuatro direcciones.
- Iriminage. Proyección de entrada diagonal.
- Kokyunage. Proyección en respiración.
- Kaitenage. Proyección giratoria.
- Tenchinage. Proyección del cielo y la tierra.
- Nodonage. Proyección desde la garganta

Existen también otras técnicas como el Kotegaeshi (Rotación de la muñeca), aparte de las muchas variantes de cada técnica, las formas de ataque sentado (Suwariwaza) y sin contar con los desplazamientos y caídas (Ukemi) o los contragolpes. Aparte de esto, no existen apenas técnicas de golpeo, más que los "atemi", una serie de golpes ejecutados en el momento preciso con el fin de debilitar y sorprender para ejecutar la técnica con mayor facilidad. Los únicos ataques que se salvan a esta regla son aprendidos para conocer el golpe del que nos defenderemos. Cada técnica puede aplicarse desde distintos ángulos y posiciones, estos son algunos:

- Katate dori: Significa "a una mano". Dentro de este grupo podemos ver:
- Ai hanmi: Agarre de mi muñeca con la misma mano.
- Gyaku hanmi: Agarre de mi muñeca con la mano opuesta.
- Katate ryote dori: Agarre de mi brazo con ambas manos.

- Ushiro: Significa "por la espalda". La mayor parte de las técnicas pueden empezar por detrás.
- Ryotedori: Agarre de ambos brazos.
- Ryohijidori: Agarre por los codos.
- Ryokatadori: Agarre por los hombros.
- Katate kubishime tekubi tori: Agarre por las muñecas.
- Munetsuki: Agarre por el canto de la mano.
- Munedori: Agarre por la solapa (por el pecho).

Todo esto sin contar con los ataques llamados Shomen uchi (tajo vertical) o Yokomen uchi (tajo horizontal), que suelen imitar golpes con un palo o botellazos.

En nuestra escuela, a un lado del bagaje técnico a mano vacía también entrenamos técnica con armas. En próximos post hablaré del entrenamiento específico de este tema.

lunes, 10 de agosto de 2009

Métodos de entrenamiento I: Endurecimiento.

Pasan los días y avanza la cuenta atrás hasta octubre, mes en el que se reiniciarán las clases. Es una pena porque en un principio estaba planeado para septiembre, pero las obras en nuestro gimnasio no nos permiten cumplirlo.

Mientras tanto, he comenzado a prepararme físicamente para la vuelta. El año pasado trabajé duro, pero este año quiero hacer el doble. Quiero llegar sobrado porque lo más probable es que al inicio del curso también me inscriba en el club de Karate de la universidad. Quiero complementar las prácticas de Aikido, que es un arte defensivo, con Karate, que es ofensivo, y estar así equilibrado como artista marcial. He decidido volverme mucho más fuerte, y quiero averiguar hasta donde puedo llegar.

Es por ello que he buscado acerca de entrenamientos de artes marciales mas otros que me han recomendado, siempre bajo condiciones de seguridad, y he comenzado con su práctica. Son muy útiles y ayudarán de forma complementaria a la práctica de casi cualquier disciplina física. Como me parece interesante darlos a conocer, paso a su explicación. Espero que sirvan de ayuda.

En primer lugar, comenzamos calentando el cuerpo, parte indispensable del entrenamiento. Trotamos o corremos el tiempo suficiente hasta comenzar a sudar, cuando notemos que el cuerpo ha entrado en calor, en resumen. Una vez lleguemos a este punto, estiramos. Se trata de estirar los músculos pero siempre sin llegar a hacernos daño, la elongación suficiente que permita al músculo su completa extensión pero sin llegar al dolor. Podemos utilizar cualquier objeto circundante para ello: árboles, bancos, ramas, piedras, paredes, salientes... no menos de 30 estiramientos por miembro y zona muscular.
  • Las tres estrellas.

Es un antiguo entrenamiento usado en Kung-fu, para endurecer el antebrazo. Se trata de una sucesión de tres golpes a un tronco de árbol dispuesto en vertical usando: 1, La zona interior del brazo, en horizontal; 2, la zona interior golpeando de forma inversa; 3, la zona exterior del brazo.Cada golpe se realiza de forma seca, sin dar lugar al rebote. En caso contrario podemos lesionarnos, por lo que hay que trabajar con cuidado. Cada golpe se realiza 50 veces por jornada, y al terminar el entrenamiento hemos de aplicarnos alguna pomada para que el brazo no se deforme. Yo personalmente utilizo el bálsamo de tigre, que ayuda en gran medida a la recuperación y endurecimiento muscular.

  • Tic Sac Jurn.

Otro entrenamiento antiguo de Kung-fu, con el que endurecemos la mano entera. La filosofía es la misma que en las tres estrellas, golpes secos, aunque en este caso no hace falta aplicar fuerza, símplemente golpear y notar el impacto lo suficiente como para poder seguir. Utilizamos para ello una superficie de madera (como puede ser un tronco caído, un banco o una mesa) que sea de la misma o menor altura que la cadera. Golpearemos de arriba a abajo dejando caer la mano como se ha mencionado antes, y dando golpes sucesivos primero con una y después otra. Deben ser alrededor de 50 repeticiones por jornada de entrenamiento. Al terminar aplicamos el bálsamo.

Este entrenamiento es más profundo, comenzarán a utilizarse sacos de arena, luego limaduras, etc. Ya hablaré de esto en su momento profundizando en el tema, pero el Tic Sac Jurn no es algo que se consiga de un día para otro. Normalmente se tarda años en adquirir.
  • Práctica en entorno.
No hay que tener mucha cabeza para aprender a utilizar el entorno natural que nos rodea en nuestro propio beneficio, siempre y cuando lo hagamos en condiciones de seguridad y, por supuesto, con respeto por los demás y por la naturaleza.
Así mismo podemos utilizar troncos para realizar dominadas, o ramas caidas para endurecer brazos, haciendolas rodar por ellos en horizontal. Usaremos palos de no más longitud que dos dedos de largo e intentaremos partirlos usando los dedos índice y corazón. para fortalecer la articulación de la mano. Trepar es también un buen ejercicio endurecedor y útil para mejorar nuestros dorsales.

Yo entreno en un parque donde hay una serie de troncos en suspensión. Utilizo uno de ellos colgándome con los brazos y apoyando las piernas en una superficie vertical. Me sujeto de un brazo para sacar el otro y tocar el suelo. Acto seguido, subo ese brazo y repito la práctica con el otro, hasta 20 veces. Después, cambio el agarre y me subo al tronco por un lado (sin tocar el suelo con los pies), practico equilibrio, bajo por el otro lado y vuelvo a repetir el ejercicio hasta que la fuerza ya no soporte el peso del cuerpo.

Esto es un ejemplo de los ejercicios que se pueden hacer en solitario. No olvideis asegurar siempre las superficies en las que trabajais y practicar siempre en un entorno seguro. Es una lata y lo he repetido hasta que me sangran las encías, pero ¿de qué nos sirve entrenar mal para luego lesionarnos? El trabajo realizado no habrá servido de nada. En próximas entradas ampliaré información sobre este tipo de entrenamientos.

viernes, 19 de junio de 2009

Randori

Randori. Este término hace referencia, traducido al español, a "todos contra uno". Es una parte esencial de este arte, y creo que merece una mención especial asi que vamos allá.

En primer lugar, vamos a explicar más detalladamente de qué se trata.

Randori es un ejercicio que se practica aproximadamente una o dos veces al mes (según nuestro sensei convenga). Es un ejercicio de total desgaste físico, tanto es así que uno suele acabar lamiendo el suelo si se hace correctamente.

En él suelen participar alumnos que ya llevan un tiempo de práctica y dominan medianamente bien las técnicas como poco. Me refiero a un randori bien hecho, porque por lo general todos los ejercicios son adaptables al nivel de cada uno.

Este es el desarrollo: El alumno que ejecuta el randori se coloca en el centro del tatami, y sus compañeros lo rodean. Simultáneamente, cada uno de ellos irá atacando y desplazándose como crean conveniente. La idea es simular un combate callejero real.

Como la acción no termina hasta que el sensei quiera, segun caes al suelo debes levantarte, esperar un ataque, contraatacar, buscar el siguiente objetivo... no hay momento de descanso. Entrenas perfección, resistencia y ante todo percepción visual. No hay que perder detalle de cada rival. Cuando termina tu ronda, serás uno de los que atacan en la siguiente.

¿Cuales son los puntos en contra, entonces? Hasta para el más entrenado, el randori en cierto modo puede ser peligroso. Y, evidentemente, más para aquellos que atacan que para el que lo ejecuta. Quieras o no, requiere cierto grado de velocidad, no permite una segunda oportunidad, por lo que las técnicas no siempre salen adecuadamente.

Una técnica mal ejecutada en aikido puede significar rotura, ya sea fibrilar u ósea. Desgraciadamente uno de los fallos de los más principiantes suele ser el querer avanzar más rápido de lo normal, y es en éstos casos cuando los accidentes ocurren. Hay que tratar de poner en práctica las técnicas nuevas, pero esencialmente entrenar aquellas que necesitan de perfeccionamiento antes de lanzarse a nuevos retos. Tenemos que tener en cuenta que con lo que jugamos es con la salud de nuestros compañeros, y por ello hay que tener cuidado.

Mi experiencia personal al tema es que es un ejercicio tremendo que puede ayudarnos enormemente a la mejora en el arte. Cada uno es como es, hay gente con más facilidad o menos para el ejercicio. Yo personalmente considero que hay que tener algunas técnicas que se dominen a la perfección desde cada dirección y movimiento, de esta manera tenemos una base que podemos usar cuando no sepamos qué hacer. Después de todo no hay tiempo para pensar, así que es mejor dejar fluir ese movimiento en un momento de bloqueo, y cuando nos encontremos más despejados, ir probando a utilizar los nuevos que aún no esten perfeccionados para aprender su uso en un combate más dinámico.

martes, 28 de abril de 2009

Shomen Uchi Shihonage Omote.

El shihonage es una técnica útil, que como todo en aikido, hay que aplicar bien para que funcione correctamente. Como dice nuestro maestro, toda técnica en aikido es como una firma que hay que iniciar y finalizar sin parar entre medias. En caso contrario, no será efectiva.

Esta es la variante que utilizamos cuando recibimos un ataque en shomen uchi, o sea, un ataque vertical, que bien podría ser un botellazo o un golpe con un palo. La variante, dentro de este ataque, es Omote (forma normal). Vamos a ver el desarrollo del movimiento partiendo de la base de que nuestro oponente es diestro.

El procedimiento:

1 - El oponente (uke) inicia el ataque con shomen uchi (ataque vertical descendente). Según se mueve, damos un paso hacia la derecha para evitar el golpe mientras interceptamos su mano con la nuestra siguiendo la dirección del golpe. No se trata de dar un simple paso, sino de salir de la línea de ataque del rival completamente. En aikido no se bloquea, se desvía. Nuestro movimiento debe ser completamente vertical y fluído para que su brazo deslice ligeramente. Con el brazo derecho golpearemos en su cuello, realizando un atemi. Este punto puede ser la arteria, la clavícula, o la cara. El punto donde mejor nos convenga en el momento determinado.

2 - Sujetando la mano por la muñeca del oponente que golpeaba con nuestra izquierda, guiamos su movimiento trazandos un círculo hacia dentro por el lado exterior con ella hasta acabar sujetandola con nuestras dos manos. Nuestro codo izquierdo debe acabar casi en linea con su brazo, por debajo. Hacemos palanca con su brazo mientras seguimos guiando el movimiento circular hacia arriba mientras entramos por debajo. Con esta palanca conseguimos provocarle dolor y así lograr continuidad en el movimiento, de forma que el paso se pueda realizar correctamente.

3 - Desplazamos la pierna que se encuentra al lado de nuestro rival hacia atrás y giramos realizando tenkan sobre ella, rotando su brazo por el lado exterior, hasta acabar a su lado, de frente a él, sujetando su muñeca. Hay que procurar realizar este giro muy pegado al oponente, o puede girar con nosotros y sorprendernos contraatacando. El rival debe quedar con el codo mirando al frente y el angulo de su brazo totalmente cerrado.

4 - Para derribarle, presionamos su mano hacia abajo y hacia delante, doblando su muñeca y trazando un semicirculo en el aire, mientras damos un paso largo hacia delante. La articulación hará todo el trabajo, obligandole a caer. Hay que procurar tirar hacia abajo y no hacia nosotros, porque en ese caso romperemos su brazo, y no es lo adecuado cuando practicamos en clase. Una técnica útil es retorcer la muñeca hacia el rival con el fin de no partirle el brazo, ya que la articulación presionará el codo hacia él, si realizamos un movimiento amplio en el que pueda existir ese peligro.