
Los valores que han guiado mis actos han cambiado desde que empecé. Al principio era curiosidad. La curiosidad se transformó en perfección. La perfección en devoción. La devoción... se multiplicó a causa de la ira. La ira se transformó en paz. La paz se unió a la devoción, y dió perseverancia. Entonces descubrí el amor, y la suma de todo aquello por lo que había pasado dió protección.
Las motivaciones que siempre han guiado mi mano han sido descubrirme a mi mismo mi verdadero potencial, conducidas por los valores que antes he mencionado. Pero ese potencial puede subrayarse, puede multiplicarse exponencialmente según el valor que le demos. En éste momento, y en prácticamente todos en mi vida, ese valor es el de proteger lo que quiero, por lo tanto, el amor es lo que me guía. Pero para proteger a los demás, primero es esencial poder protegerse a uno mismo.
Sólo he conocido un elemento tan poderoso como el amor para guiar nuestra fuerza más allá del límite. Es el odio. Y si, realmente es muy poderoso, y he tenido el placer y el dolor de conocerlo muy dentro de mí. Corrompe, te envuelve. Pero de esto ya hablaremos en otro momento.
La pregunta real es ésta: ¿Qué determinación tomar?
Seguir el camino del guerrero hasta llegar a ser el más fuerte conlleva sus contras. Si quiero seguir mi entrenamiento para llevarlo al límite, debo abandonar este lugar. Necesito acudir a la cuna donde nacieron las artes que practico, y no es cerca. No es cosa de un mes. Pero es completamente necesario si quiero completar mi entrenamiento.
Por otro lado, la razón de hacerme fuerte es proteger a quien más quiero.

Entonces, ¿porqué hacerse fuerte para proteger a la persona que más quieres, si ese camino te llevará a perderla? Tantas veces nos encontramos con situaciones similares, que es imposible saber qué decisión tomar, cual es realmente la correcta. Y es que no hay una correcta, o no correcta. Las medias tintas nunca han sido buenas, y es que cada decisión luego tiene unas consecuencias que pueden ser infinitamente variables y distintas.
Estos días he meditado acerca de esa elección que habré de tomar, más tarde o más temprano... Quizá si ella no hubiera entrado en mi vida esto sería mucho más fácil, pero lo fácil no va conmigo, y ella me ha dado y sigue dando cosas que no habría logrado de ninguna otra manera. Todavía es pronto para decir nada, queda un año y medio, y hasta entonces pueden pasar mil cosas que faciliten o dificulten ésta elección.
El problema es que ya decidí que nada podría hacerme cambiar de parecer en mi camino. La senda del guerrero es triste, pero es la única de momento. Por ello, como escuché en su día:
"Si el pasado es historia, y el futuro es un misterio, disfruta el ahora, pues es un regalo. Por eso se le llama presente."