domingo, 27 de diciembre de 2009

La filosofía del Aikido (Parte I).

Llevaba un tiempo queriendo recopilar algunas de las palabras textuales de Sensei Ueshiba que explicaran de alguna manera la filosofía de este arte visto desde el punto de vista de su propio fundador. He aprovechado estos días de descanso para hacerlo definitivamente, pero como hay bastante información os la presentaré en más de una entrada. Espero que os guste.

En primer lugar, tenemos los cinco fundamentos sobre los que O-Sensei asentaba las bases del Aikido, escritas por él mismo:

- "El Aikido es el camino que reúne a todos los caminos del Universo desde la noche de los tiempos, es el Espíritu Universal que contiene y une a todos los seres."

- "El Aikido es la verdad enseñada por el Universo que debe regir nuestra vida en la Tierra."

- "El Aikido es el principio que une a la humanidad con la Consciencia Universal."

- "El Aikido alcanzará su objetivo supremo cuando, cada ser, después de haber seguido su propio camino, no sea más que uno con el universo."

- "El Aikido es la Vía de la Fuerza y la Compasión que conduce a la perfección infinita y la gloria divina."

Como podemos ver, la forma que toman todos estos fundamentos es muy parecida a la de las creencias taoístas, si no similar. Aúna el principio de la no-acción como acción, el entendimiento del Aikido no sólo como un arte marcial definitivo gracias a ello, sino también como forma de vida para con todos, que predica la no-violencia y el uso de los conocimientos como algo que ha de utilizarse cuando sea indispensable y de forma pura, sin cargas emocionales, para conseguir entender la esencia de aquello que nos rodea y llegar al más alto conocimiento del Universo.

A continuación tenemos unas palabras pronunciadas por el Sensei Ueshiba en una conferencia acerca de los conceptos de "Amor" y "Armonía" en el Aikido y su influencia en el arte:

Conferencia: La Armonía del Amor.

"El Aikido no es más que la manifestación de las implicaciones del amor. El amor da forma al Universo y purifica todo lo existente. El Universo siembra las semillas de las que nace todo lo que existe, y contiene la fuerza infinita que alimenta y permite la germinación y el crecimiento de ellas. He dado el nombre de "Aiki" a las numerosas leyes del Universo, productos del amor que teje este maravilloso tapiz que es la vida sobre la Tierra. La finalidad del Aikido es cumplir una misión de compasión, de protección de todas las formas de vida y de velar por su desarrollo.

¿Cuál es la fuente de materialización de la vida en el Universo? El Espíritu Infinito y el amor son las fuentes de la vida. El Aikido es también una fuente, un camino que lleva al hombre a la armonía con el Universo. Sólo si aspirásemos al principio de unidad con el kami y la humanidad se reconciliase con la naturaleza, podríamos participar en esta búsqueda infinita de la perfección y de ese modo pondríamos fin al mal, al sufrimiento: ésta es la misión vital que nos confía el Universo.

Las formas cósmicas se revelan en el cuerpo humano. Debemos aprender a descubrir el Universo que hay dentro de nosotros y despertar a los principios de equilibrio y amor, principios sagrados que nos ha dado el Universo. El Universo se manifiesta a través de un mosaico infinito de formas: cada una de ellas refleja su plenitud, cada una está en equilibrio perfecto con todas las demás. Así como el universo expresa el Amor de muchas maneras, nosotros debemos expresar el equilibrio y la armonía dinámica del Universo a través de nuestras numerosas relaciones. A través de éste proceso, el Universo podrá penetrar el cuerpo y el espíritu de los hombres y así nutrirlos con verdadera fuerza.

Todo lo existente proviene de la misma fuente. Todas las cosas que pueblan la Tierra son la expresión de este amor universal. El corazón del Universo late en armonía con la Creación y se inclina en reverencia ante su grandeza. Cada uno de nosotros debiera esforzarse por comprender dicho ritmo y experimentar en su corazón esa armonía en su equilibrio perfecto. El propósito del Aikido se ajusta al sendero del amor universal. Su enseñanza es la del kami. Sus principios son las leyes de la armonía y el balance que gobiernan la vida sobre la Tierra. Su función es unirse al corazón del Universo y dar amor."

El término "Kami" hace referencia a un Dios como algo superior. En Taoísmo se referiría al Tao. Sus palabras conciben el amor como la razón definitiva por la que el Aikido es lo que es: El amor por los seres y aquello que nos rodea y nuestra obligación de protegerlo. El Aikidoka como guardián superior de la armonía, de toda forma de vida, que comprende algo que los demás seres aún no ven: la paz como verdadero camino para uno con los demás y el todo con el Universo. La armonía surge del enlace del concepto de amar con actuar, mediante la armonía logramos proteger sin dañar. Logramos el equilibrio adecuado. Es más fácil dañar que proteger, por lo que cuando logramos proteger sin dañar estamos manteniendo el dominio del arte al máximo exponente y conseguimos perpetrar el equilibrio entre las cosas, los seres y el karma. Somos uno con el Universo y logramos la paz.

En la próxima entrada incluiré más conferencias y la idea del Tao del Aikido, para extender y completar las ideas que se han desarrollado en ésta.

Un abrazo a todos y Felíz Navidad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El sabor de la derrota.

Un cinturón blanco contra uno marrón.

Jadeo... me cuesta respirar. Sus ataques son potentes, y a pesar de ser más grande que yo, es muy rápido. Ya habíamos combatido juntos antes. Es capaz de ver todos mis ataques. No soy rival para él.

He recibido un mawashi geri (patada lateral) al costado que me arde como el fuego.

Pero aún puedo hacer algo.

El combate empezó equilibrado, ambos mirándonos a los ojos. Calmados. Tensos. Sabíamos que en cualquier momento cualquiera podía lanzar el primer golpe... pero los dos esperábamos al contrario.

Él se sorprende, puedo percibirlo. Ya no me lanzo a lo loco como hacía en mis primeros combates. Decide comenzar a atacar, lanzando una ráfaga imperceptible de oi tsuki (puñetazos), presionando, mientras yo reacciono instantáneamente retrocediendo, esquivando y defendiendo. Siento que llego al final del tatami, así que me desplazo lateralmente, pero él lo espera y lanza una patada lateral. Aunque yo también la esperaba.

La bloqueo sin problemas, pero es muy explosiva. Es dolorosa.

No puedo seguir atrás. Lanzo un par de golpes sin mucha precisión, que me permiten desplazarme al lado contrario del tatami para evitar la penalización por salirme de él. Sigo esquivando, él sigue presionando.

Noto su frustración. Lanza golpes, pero ninguno impacta como debe. Soy blanco. Él marrón.

Sigue golpeando, descubre su rostro poco a poco. Empiezo a ver el hueco. Sigo cargando energías mientras me limito a esquivar. Sus ataques llevan potencia, y aún me duelen las costillas de la patada recibida. Esquivo, retrocedo, me desplazo. Sus golpes no impactan... pero por muy poco.

Su gesto se vuelve agresivo. Ya lo tengo. Se vuelve descuidado, quiere marcar como sea, y eso me dará la oportunidad. Lanza un golpe impreciso.

Ahí está. Un pequeño hueco.

Mi mente sólo lo percibe, ni siquiera llego a verlo, pero mi puño ya ocupa el lugar donde estaba su mandíbula, e instantáneamente el estruendo de un kiai llena la sala mientras recojo el puño con velocidad.

¡Ippon! Un punto.

A pesar de lo perplejo de sus caras, tanto de los asistentes como de mi oponente, el golpe ha llegado y he marcado un punto. El maestro lo consulta con el árbitro más de una vez, para estar seguro. En efecto, ha sido válido.

Reanudamos el combate.

Él está hecho una fiera, me lanza sus combinaciones de forma devastadora y algunos de sus golpes impactan, pero no como para marcar. No se lo permito. Si marco de nuevo... empatamos, y, teniendo en cuenta que soy cinturón blanco, no puede permitirlo bajo ningún concepto. Quiere destruírme cuanto antes.

Estoy hecho polvo, apenas consigo esquivar. Apenas lanzo algún golpe, no me quedan energías. Se descubre la cara golpeando. Es mi oportunidad de cargar mis energías restantes para marcar una última vez... Quedan 30 segundos.

Baja la guardia, y antes de poder lanzar sus puños, los míos ya han llegado a su boca. Pero no lo han hecho como para puntuar. No recojo a tiempo porque me falta técnica, aunque consigo frenar su arrollador empuje. Sus puños se lanzan como mazas, y consiguen encontrar su sitio en mi vientre. Otro punto para él.

Sigo esquivando. Vuelvo a encontrar el hueco en su cara una vez más, mi puño se lanza como un misil, aunando mis últimas fuerzas... llega, colisiona... pero sigo sin recoger. El punto no cuenta.

¡Yame! El combate finaliza.

Pierdo 3 a 1, pero he peleado como debía. Ésto no es una película, no puedo ganar a un marrón de la noche a la mañana... Pero tiempo al tiempo. Ésto es sólo el principio.

Hoy soy más fuerte de lo que era ayer.
Menos fuerte de lo que seré mañana.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Crepúsculo

Sólo la luz de la luna helada alumbra la habitación del hospital esta noche. Hace tiempo que apagaron las luces, por lo que he dejado el libro a medias.

Él yace tranquilo en la cama, está mucho mejor. Consigue descansar después de unos días duros y una tarde agitada. Parece que el susto se quedó en nada, pero estas cuatro paredes serán mi cama, al igual que la suya, hasta llegar la madrugada. Dentro de unos días volverá a estar en casa, sano como siempre.

El sillón desplegable es un auténtico infierno. De desplegable no tiene nada, casi lo mismo que tiene de sillón. Considero lo necesario del descanso a causa del día que me espera mañana. Entrevista de trabajo, tres horas de entrenamiento, clases en la universidad... pero es inútil. No puedo dormir, así que decido practicar mientras la oscuridad envuelve mis movimientos suavemente.

Estoy sereno y tranquilo. Estoy equilibrado, me muevo con fluidez. Respiro profundamente y suelto el oxígeno de golpe, silencioso, mientras mi puño desplaza el aire para impactar en la nada. Recojo el movimiento hasta la guardia y vuelvo a respirar. Mi otro brazo corta el aire de la misma manera, y el movimiento se repite. Doy un paso ligero y vuelvo a separar las piernas para volver a empezar. Es un ejercicio de respiración. No molesto, no llamo la atención. Por otro lado, doy gracias de que él no tenga compañero de habitación.

La noche es silenciosa. Algún quejido quiebra el silencio, pero vuelve la armonía cuando el eco se funde con la nada. Hay más asuntos rondándome que el que envuelven las paredes, aunque en este momento sea el más importante. No hay de qué preocuparse. Hacer las cosas correctamente porque de forma correcta es como deben de hacerse, y el tiempo guiará las acciones por el camino que deben seguir.

Hago una reverencia hacia la nada más absoluta para agradecerle el darme esta calma mientras practico, y doy por concluído el ejercicio. Vuelvo al sillón. Decisiones, decisiones...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Nihongo Noryoku Shiken 2009

Hace más de diez años que viene celebrándose el primer domingo del mes de diciembre, a nivel mundial, el Examen de Destreza de Idioma Japonés (Más conocido por las siglas JLPT - Japanese Language Proficiency Test) o Noryoku Shiken.

Se trata de un examen análogo a otros como el TOEFL (Test of English as a Foreign Language). En España se celebra únicamente en Madrid y Barcelona, por lo que si el estudiante vive lejos debe desplazarse para realizarlo. En el caso de Madrid se celebra en la Universidad Autónoma de Madrid (da la casualidad que también es la universidad donde estudio), que es la única que posee un departamento de Estudios Orientales. La obtención de un aprobado en cualquiera de sus niveles da acceso a un título de gran prestigio en Japón, la titulación oficial que certifica el dominio de este idioma.

Existen cuatro niveles distintos a los que el estudiante puede presentarse, pero son eliminatorios: Si uno se presenta a un nivel no puede presentarse a ninguno más hasta el examen del año siguiente. Estos examenes constan de tres partes diferenciadas: Kanji y vocabulario (Comprensión de los ideogramas y vocabulario), Comprensión escrita y Gramática e Ikitori (Como los listening de los examenes de inglés. Comprensión oral). Los distintos niveles se dividen de forma similar a los grados de las artes marciales:

- Yonkyuu (4º Grado, nivel elemental) : En éste grado se requiere un dominio de la gramática más básica del idioma. El estudiante debe conocer los 100 kanji más básicos y 800 palabras de un vocabulario general.

- Sankyuu (3º Grado, nivel básico) : En éste grado se requiere un dominio de una gramática intermedia. El estudiante debe conocer 300 kanji (contando los 100 anteriores) y 1500 palabras de un vocabulario más variado y específico.

- Nikyuu (2º Grado, nivel intermedio) : A pesar de definirse como nivel intermedio, la diferencia entre el Sankyuu y el Nikyuu es muy alta. Examinarse de este grado requiere un dominio bastante alto a todos los niveles. El estudiante debe dominar una gramática avanzada, conocer 1.000 kanji y 6.000 palabras distintas de un vocabulario variado y técnico.

- Ikyuu (1º Grado, nivel avanzado) : Es el grado más alto, y muy pocos lo obtienen debido a su dificultad. Para aprobar necesitamos dominar la práctica de toda la gramática japonesa, conocer 2.000 kanji y más de 10.000 palabras de todo tipo de vocabularios.

El examen dura desde 1 hora media hasta 3 horas, según el nivel. Para aprobar necesitamos tener un 60% del examen correcto, excepto en el primer nivel, que es un 70%. Normalmente para conseguir el Yonkyuu se tarda un año desde que comenzamos a estudiar, y otro para el Sankyuu desde que conseguimos el Yonkyuu. Para el Nikkyu necesitaremos dos años desde el Sankyuu si queremos llevarlo bien preparado, y para el Ikkyu aproximadamente un año o año y medio más desde haber logrado el Nikkyu.

El caso es que este es el tercer año que estudio el idioma y así mismo el tercero que me presento a éste examen. El primer año obtuve el grado de Yonkyuu, y el año pasado no me esforcé suficiente para el Sankyuu y no lo aprobé, por lo que este año repito, aunque con las motivaciones mucho más altas y un cambio de mentalidad. Este año no voy a suspender bajo ningún concepto.

Para llegar al Nikyuu es muy complicado estudiando en Madrid, uno necesita empaparse de sus formas de expresión, de su cultura y del día a día. Por eso, mi objetivo es lograr el Sankyuu y marcharme allí un mes o dos a estudiar en cuanto pueda, y ese tiempo me gustaría ingresar en la escuela Yoshinkan de Aikido y también en alguna de Karate. Estudiar con los grandes maestros japoneses sería un sueño para mí. Aprender de sus entrenamientos y sus formas me enseñará disciplina y mejorará mi experiencia de ambas artes profundamente, tanto a nivel práctico como espiritual. Estoy deseándolo.

Mañana es el gran día, y estoy preparado. Deseadme suerte, ¡Habrá que esforzarse al máximo!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Curso FMK de Defensa Personal

Ayer, 29 de Noviembre de 2009, tuve la oportunidad de asistir a uno de los cursos que celebra la Federación Madrileña de Karate de vez en cuando. Son muy interesantes, suelen impartirse los domingos y varían de dos a tres horas de duración. La inscripción está limitada a cierto número de plazas, y para aquellos afiliados a ella los cursos son gratuitos a excepción de una pequeña fianza que recuperas cuando recoges el diploma tras finalizarlo.

En este caso, el curso trataba sobre barridos, luxaciones y defensa ante armas blancas, y fue impartido por el Maestro y 4º Dan Luis Beamud García, siempre acompañado de sus asistentes. En este caso la asistencia fue notable, ya que por lo visto las horas del curso se convalidaban para obtener el título en agente de seguridad. Quiero comentar también la numerosa asistencia de mujeres (bastante jóvenes la mayoría) al evento, lo cual no suele ser así, por lo que me alegro mucho.

En primer lugar, decir que el tiempo se me pasó volando, y eso que eran tres horas seguidas sin descanso. Un tatami gigante lleno de gente, todo el mundo con muchas ganas de aprender y de muy buen humor. El Maestro Beamud enseñaba la técnica tres o cuatro veces y rápidamente nos disponíamos a practicarla. Tanto él como sus asistentes se desperdigaban por el tatami ayudando a los que más dificultad encontraban para realizarlas. En ese aspecto nosotros no tuvimos ningún problema, y de hecho echamos una mano a otros participantes.

Tanto mis dos compañeros (y amigos) como yo, identificamos rápidamente el tipo de técnicas. Se trataba de un Aikido de estilo más estático y menos dinámico, muy parecido en algunos aspectos al Hapkido koreano y con algún viso de Jujitsu. Sobre todo mucho Kotegaeshi, Nikkyo y algún Ikkyo y Sankyo. Practicamos en torno a veinte técnicas, la mayoría bastante interesantes, mucho estilo de agarre y algunos estrangulamientos e inmovilizaciones en el suelo. Me alegra mucho haber podido ampliar mis conocimientos en el tema y desarrollar energía en estático, y aunque en mi opinión es más útil en dinámico, el Maestro Beamud nos indicaba que en este caso procuráramos hacerlo según sus indicaciones para conocer también ese tipo de estilo.

Por último, también practicamos un poco con el tanto (cuchillo japonés). Aquí fue donde, en mi opinión, flojeó un poco el tema. Nos enseñaron un par de técnicas (las últimas que dimos antes de cerrar el cursillo) para defendernos contra atracadores, (técnicas para defendernos contra cuchillos al cuello o a la nuca) que sinceramente no ví muy efectivas. El resto eran las mismas que habíamos dado antes pero con cuchillo en la mano.

Para cerrar el cursillo, nos hicimos unas fotos en grupo todos los participantes con los ponentes y charlamos un poco antes de ducharnos y cambiarnos. Como siempre fue una experiencia útil, un entrenamiento extra que ayuda a complementar y aderezar nuestros conocimientos y mejorar nuestra técnica, y, personalmente, unas jornadas que resultan muy agradables para pasar la mañana de los domingos.

En cuanto la FMK suba las fotos a su página, las guardaré y editaré esta entrada para añadir algunas, y así podreis ver el desarrollo del curso.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Aikido: La técnica y sus orígenes.

Llevaba un tiempo pensando que, a pesar del tiempo que llevo con éste blog, aún no he hablado del arte propiamente dicho. De sus orígenes, de la variedad de técnicas, de su razón de ser, y en general de aquello que le concierne, quedando la información relegada a un simple recuadro en el margen derecho de la página principal.

Aunque algunos ya lo sabeis todo acerca del camino del Aikido, creo que es recomendable explicarlo igualmente para que esa información quede bien definida, así que vamos a ello.

El Aikido propiamente dicho comienza a ser nombrado como tal en el año 1942, cuando el Gran Maestro Morihei Ueshiba da por finalizada la búsqueda que comienza décadas atras tras dedicarse a aprender distintas artes marciales, en pos del "arte definitivo" que combinara los valores que él predicaba. Durante años practicó varios estilos de combate con armas, como Kenjutsu (esgrima japonesa) o Yarijutsu (técnica con lanza), Judo, Jujutsu y Aikijutsu, haciendo gran incapié en esta última, que fué uno de los pilares de la base del Aikido.

Ueshiba buscaba un método para lidiar con la fuerza sin usarla, una técnica que combinara la forma marcial con una profunda filosofía. Durante sus años de búsqueda se influenció por una religión llamada Oomotokyo, de la que extrae sus máximas como la búsqueda de la paz y la no confrontación. De ahí el nombre del Aikido (合氣道) "Camino de la armonía". Usualmente la gente confunde el primer ideograma, "Ai", con "amor" cuya pronunciación y significado es similar al de "armonía", aunque la escritura es distinta.

Así mismo, los preceptos del Aikido se fundamentan en la armonía, combinando una serie de técnicas y principios con el movimiento "Tai Sabaki", comunmente conocido como "Tenkan". Este consiste en una rotación a velocidad que, aplicada en el momento exacto, puede amplificar la energía del impacto que recibimos y, a la hora de proyectarla contra nuestro oponente, capacitarnos para enviarle volando varios metros por delante. Éste movimiento también puede generar esa fuerza de por sí, pero sumado a la energía del contrario resulta devastador para alguien que domine el arte.

En el Aikido podemos encontrar que, sino todas las técnicas, casi todas pueden realizarse desde distintos agarres y ángulos de ataque. Se insta al alumno a que, a medida que su progresión continúa, practique las técnicas a mayor velocidad y variando el origen. Cuando nuestra fluidez y destreza va aumentando, vamos siendo capaces de enlazar varias técnicas unas con otras usando tenkan. A la máxima expresión de este control, tanto de desplazamiento como de claridad mental y uso técnico, Morihei Ueshiba lo denominó como "Takemusu Aiki".

En nuestro arte podemos encontrar que las técnicas, o "Kihon", se dividen en varios tipos. Además, la mayoría pueden realizarse en "Omote" o "Ura", que significan "Normal" y "Contrario". En primer lugar, tenemos el grupo de los cinco principios básicos:

- Ikkyo. Primer principio. El movimiento se aplica presionando desde el codo.
- Nikkyo. Segundo principio. El movimiento se aplica por rotación desde la muñeca.
- Sankyo. Tercer principio. El movimiento se aplica por rotación y desde el brazo y la muñeca.
- Yonkyo. Cuarto principio. El movimiento se aplica por presión en un punto determinado.
- Gokyo. Quinto principio. El movimiento se aplica por flexión de diversos puntos del brazo.

Por otro lado tenemos el grupo de las proyecciones, o "Nage". Existen muchas variantes aplicables, pero las más conocidas son:

- Shihonage. Proyección en cuatro direcciones.
- Iriminage. Proyección de entrada diagonal.
- Kokyunage. Proyección en respiración.
- Kaitenage. Proyección giratoria.
- Tenchinage. Proyección del cielo y la tierra.
- Nodonage. Proyección desde la garganta

Existen también otras técnicas como el Kotegaeshi (Rotación de la muñeca), aparte de las muchas variantes de cada técnica, las formas de ataque sentado (Suwariwaza) y sin contar con los desplazamientos y caídas (Ukemi) o los contragolpes. Aparte de esto, no existen apenas técnicas de golpeo, más que los "atemi", una serie de golpes ejecutados en el momento preciso con el fin de debilitar y sorprender para ejecutar la técnica con mayor facilidad. Los únicos ataques que se salvan a esta regla son aprendidos para conocer el golpe del que nos defenderemos. Cada técnica puede aplicarse desde distintos ángulos y posiciones, estos son algunos:

- Katate dori: Significa "a una mano". Dentro de este grupo podemos ver:
- Ai hanmi: Agarre de mi muñeca con la misma mano.
- Gyaku hanmi: Agarre de mi muñeca con la mano opuesta.
- Katate ryote dori: Agarre de mi brazo con ambas manos.

- Ushiro: Significa "por la espalda". La mayor parte de las técnicas pueden empezar por detrás.
- Ryotedori: Agarre de ambos brazos.
- Ryohijidori: Agarre por los codos.
- Ryokatadori: Agarre por los hombros.
- Katate kubishime tekubi tori: Agarre por las muñecas.
- Munetsuki: Agarre por el canto de la mano.
- Munedori: Agarre por la solapa (por el pecho).

Todo esto sin contar con los ataques llamados Shomen uchi (tajo vertical) o Yokomen uchi (tajo horizontal), que suelen imitar golpes con un palo o botellazos.

En nuestra escuela, a un lado del bagaje técnico a mano vacía también entrenamos técnica con armas. En próximos post hablaré del entrenamiento específico de este tema.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Lo que es correcto.

"Si vis pacem para bellum. - Si quieres la paz, prepárate para la guerra."

- Julio César.


Creo que hay pocas máximas tan significativas como ésta. En anteriores entradas hablaba sobre el significado que cada uno otorgaba a hacerse fuerte, pero, ¿qué pasa cuando uno se ve obligado a utilizar su fuerza?

Adoro las artes marciales, practico dos distintas. Entreno hasta la extenuación, medito sobre la vida, sobre las consecuencias que cada acto trae al mundo. Me rompo la cabeza cuando hago algo mal, cuando sé que he podido hacer mejor algo de lo que lo he hecho y por ello alguien sufre. Porque, a pesar de amar el combate, no disfruto haciendo daño a los demás, pero comprendo que, al fin y al cabo, las razones por las que fueron creadas, independientemente de su factor espiritual, son indudablemente marciales. Son para combatir. Son para vencer.

Ayer me encontraba regresando con una amiga de una zona de fiesta en el autobús nocturno a altas horas de la madrugada. Nos reíamos de una anécdota que le andaba contando, y había un tipo un poco más alto que yo, rapado y algo más mayor, mirandonos y sonriendo. En cierto momento, a la persona en cuestión le cambió de arriba a abajo la cara cuando pensó, equivocadamente, que él era el motivo de las risas. Ni que decir tiene que él iba completamente borracho. Con calma y educación, procuré explicarle la situación para que entendiera que no había ningún problema entre nosotros, que era una equivocación, pero él no escuchaba. Una vez más lo intenté, pero el tipo me cortó la frase para amenazarme. Me advirtió que debía bajar en la siguiente parada con él, o me íba a enterar. Obviamente, uno ya sabe cual era su intención.

La siguiente parada era la suya, pero también la mía. Le dije con voz calmada y sin faltarle al respeto que bajaría donde debiera bajarme, y que no hiciera más sangre del asunto. Las puertas del autobús se abrieron, y antes de bajar me dió una palmada en la mejilla para provocarme. Me tocó una vez. A pesar de no perder la calma, según lo hizo le dije claramente que no me había gustado su actitud y que lo que había hecho no era necesario. Eso le hizo enfadarse mucho más.
Aunque ya se estaba bajando, se giró bruscamente para darme un puñetazo.

Mi mano derecha interceptó su brazo, bloqueando completamente el golpe. Creo que en ese momento se dió cuenta de que no le tenía ningún miedo. No estaba alterado. Mi concentración era máxima, no me había movido del asiento. Sabía por donde podía venir, por el primer contacto que tuve ya pude predecir que probablemente fuera diestro, y, de hecho, atacó con la diestra. Veía sus piernas. Sabía por dónde podían llegar los ataques, y yo sabía por dónde podía atacarle a él en caso de necesitarlo. No hizo falta. Le invité de nuevo a marcharse una vez más. Instantáneamente, el conductor también le sugirió que se marchara, con bastante mas rudeza que yo. El tipo se bajó, no sin amenazarme a través del cristal.

Pasó el trayecto y me bajé en la siguiente parada, después de despedirme de mi amiga con dos besos. Mi casa no estaba lejos, pero... en ese momento lo noté. Mi mandíbula temblaba ligeramente. A pesar de que en aquel momento no había perdido la serenidad y estaba calmado y concentrado, la situación, a posteriori, me había pasado factura. Estaba algo alterado, y mi pulso, acelerado. Los efectos se pasaron en unos minutos, pero pude meditar acerca de aquello que había ocurrido en el trayecto a pie hacia mi casa.

No me gusta hacer daño a los demás, y menos el hecho de que por un comentario erróneo puedas involucrar a otros en un asunto que podía no haber tenido lugar. No me gusta hacerme notar, y por lo general evito estas situaciones, pero de pronto... siento rabia. En ese momento pienso, ¿vas a tragarte siempre tus palabras sabiendo que hay gente que se sirve del miedo para hacer lo que le venga en gana? ¿Para controlar a otros? ¿Vas a bajar la mirada cuando le dan una paliza a un tipo entre tres?

No es justo.

A veces hay que alzar la voz. No se puede permitir que la sociedad se descontrole de esa manera. Que la gente se piense que sus actos quedarán impunes sólo porque por el miedo y la fuerza pueden justificarse. Tiene que haber alguien que sea capaz de plantarles cara y demostrarles que sí hay alguien que no tiene miedo. Que el respeto y la educación en nuestra sociedad es necesario para vivir todos juntos. ¿Tan difícil es llevarse bien? Porque a mi parecer no es tan complicado. Yo personalmente, prefiero volver a mi casa habiendo conocido a un par de personas amables una noche en el camino a casa y acostarme a gusto que con los nudillos pelados de golpear a otra persona.

A veces, el deseo de aparente armonía choca con la idea de justicia, y no sabes qué camino es el correcto. Por eso, sigo meditando acerca de esto. ¿Pude evitar la situación con haber omitido algún comentario? ¿En ese caso, habría sido lo correcto? ¿Hice bien comportándome como lo hice? Es probable. Debo aprender más, ser más paciente y cuidadoso. Cerraré esta entrada mencionando otra cita que resume lo único que tengo claro de esta situación: El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad.


jueves, 29 de octubre de 2009

Los motivos de cada uno.

-¡Rei! - pronunció sensei Victor con firmeza - Muchas gracias chicos. Nos vemos el viernes.

El sudor se deslizaba por mis mejillas en cantidades industriales, como pocas veces en mi vida lo había hecho. Hasta que comencé a entrenar en Karate. El kimono estaba empapado, mis músculos ardiendo y la respiración era dificultosa. Sin embargo, tras despedirme y girar el pomo de la puerta con mi compañero Guillermo, salía del aula como si fuera un campeón.

¿Qué es lo que nos motiva para llegar a la extenuación de esa manera? ¿Por qué uno desea hacerse fuerte?, y ¿qué significa para cada uno ese mismo concepto?

Eso mismo estuve discutiendo con mi compañero mientras nos cambiábamos en los vestuarios. Conocer la opinión de cada uno es muy útil, nos abre la mente ante distintas perspectivas y, en mi opinión, es casi necesario. Aunque no todo el mundo dice cosas útiles, que quede bien claro. Además, él es un primer Dan, por lo que considero que su opinión ha de ser escuchada merecidamente.

Para él, el karate no es más que una forma de deporte, pero uno muy espiritual cuya práctica le llena profundamente. Su perfil le define como alguien que gusta de conocer profundamente aquello que le motiva de forma determinante, y conoce la historia del arte, sus variantes y numerosos datos curiosos del tema. Escucha las explicaciones del sensei con gran énfasis y las almacena en su cerebro, para procurar reproducirlas en caso necesario y no olvidarlas con facilidad. Por otro lado, la capacidad competitiva de este chico es nula. No le atrae en absoluto. Su conocimiento del arte es puramente intelectual y lo interioriza para mejorar su espíritu, y a sí mismo como persona. En este aspecto lo admiro. Es importante obtener un conocimiento profundo del arte, ya que con sabiduría siempre tendremos poder. Pero puede tenerse poder sin sabiduría, lo cual supone un caos y una inutilidad (Como decía el maestro Musashi Miyamoto en el Libro de los Cinco Anillos).

He ahí donde entra mi opinión, y nuestras deferencias de perspectiva ante el mismo asunto. Mientras que él es puramente intelectual (lo cual no significa que no trabaje el cuerpo, todo lo contrario. Es un tipo que está perfectamente en forma) yo soy alguien que, a pesar de absorber todos los datos y conocimientos que se pueden extraer de cada clase, e incluso escribir cuadernos con ellos para no olvidarlos, la competitividad forma parte absoluta de mí. Y creo que la clave de aumentar exponencialmente nuestra habilidad y fuerza a nivel práctico reside en ello.

Para mí hacerme fuerte significa conocer. Pero el conocimiento debe de ser amplio. Con esto me refiero a técnico, táctico y práctico.

- Técnico a la hora de saber el mecanismo de cada técnica o movimiento, cual es su origen y su utilidad. Conocer el pasado es preveer el futuro. Este conocimiento se desarrolla en el táctico.

- El táctico nos permite usar un conocimiento para aplicarlo correctamente en una situación concreta. Y estas no sólo se limitan a un combate (hablando de artes marciales). Pueden servir para la vida cotidiana, para las relaciones sociales, para negocios... El conocimiento táctico debe ser aplicable de forma práctica.

- La práctica siempre es necesaria. ¿De qué nos sirve todo lo que sabemos hacer si no podemos hacerlo? Saber cómo se hace algo no es saber hacerlo. La práctica es fundamental, encontrar nuestro propio camino para hacer las cosas, y lo más importante: aspirar a hacerlo a la perfección. Entrenar. Y esto no es sólo físico.

De la interrelación entre los tres conceptos, podemos extraer un todo. Para mí, ese todo me hace evolucionar espiritualmente, y saber la realidad de las cosas, sin tergiversaciones, o cuando y cómo utilizar un conocimiento, y poder hacerlo, me parece que es la mayor evolución mental y física que se puede tener. Pero para aspirar a más, para que nuestro cuerpo pueda absorber más, necesita motivaciones. Ahí entra mi concepto de la competición, no se trata de cómo saber "quién pega más fuerte o mejor" sino "hasta qué punto tu golpe ha mejorado. Hasta qué punto tu precisión ha sido superior. Hasta qué punto tu desplazamiento ha sido el correcto". He ahí la evolución.

Y tras sanos debates y palabras, cada uno se pegó una ducha que nos engrasó de nuevo para seguir con nuestro día. Porque tras tantas palabras, en el fondo lo mejor del entrenamiento es poder ducharse después.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Nuevo curso

Todo el mundo sabe que los comienzos nunca son fáciles, y este caso no es una excepción. El día 5 de octubre reiniciamos las clases de Aikido, con algunos problemas de por medio. Nuestras pretensiones son que las clases, que el año pasado se habían impartido miércoles y viernes, se pasaran a lunes y miércoles. La razón, hacer más grande nuestra escuela.

Muchos alumnos de otras artes marciales se quejaban de los horarios en los que trabajábamos, especialmente los viernes, ya que mucha gente prefiere salir a entrenar a las nueve de la noche. Por eso mismo cambiamos los horarios, y muchos aseguraron que en tal caso se unirían.

Queremos volvernos más grandes y va a ser trabajo de todos, así que el esfuerzo también tiene que provenir de todos. Es algo muy interesante en nuestra escuela, la opinión de cada uno es escuchada y valorada, no cae en saco roto. Cogiendo un poco de todo se toman decisiones. Por algunos problemas técnicos ese cambio de fechas casi no se realiza, pero actualmente parece que todo va viento en popa y los problemas se han resuelto, así que sólo falta esperar a ver que tal nos va este año y si se cumplen nuestras expectativas.

Con respecto al entrenamiento realizado en verano, ha sido muy útil. Gracias a ello no he perdido resistencia, e incluso he ganado en fuerza y dureza. Pero el hecho de no practicar durante este tiempo me ha resentido intensamente en el equilibrio. Tengo que recuperar postura.

Por otro lado, finalmente he entrado en el club de karate de la universidad, y el miércoles comienzo las clases. Esto me está suponiendo un periodo de adaptación gradual para lo que se me viene encima en las próximas semanas: más aikido, más escalada, kárate y todo ello sin dejar de acudir al gimnasio para endurecer. Por ello he comenzado una nueva dieta para mejorar mi nutrición y el aporte constante de energía a las horas necesarias, en esta época que va a producirme un desgaste físico considerable. En próximas entradas os hablaré de ella.

Ya os contaré la semana que viene como he empezado el nuevo arte marcial, y si no muero en el intento...

lunes, 10 de agosto de 2009

Métodos de entrenamiento I: Endurecimiento.

Pasan los días y avanza la cuenta atrás hasta octubre, mes en el que se reiniciarán las clases. Es una pena porque en un principio estaba planeado para septiembre, pero las obras en nuestro gimnasio no nos permiten cumplirlo.

Mientras tanto, he comenzado a prepararme físicamente para la vuelta. El año pasado trabajé duro, pero este año quiero hacer el doble. Quiero llegar sobrado porque lo más probable es que al inicio del curso también me inscriba en el club de Karate de la universidad. Quiero complementar las prácticas de Aikido, que es un arte defensivo, con Karate, que es ofensivo, y estar así equilibrado como artista marcial. He decidido volverme mucho más fuerte, y quiero averiguar hasta donde puedo llegar.

Es por ello que he buscado acerca de entrenamientos de artes marciales mas otros que me han recomendado, siempre bajo condiciones de seguridad, y he comenzado con su práctica. Son muy útiles y ayudarán de forma complementaria a la práctica de casi cualquier disciplina física. Como me parece interesante darlos a conocer, paso a su explicación. Espero que sirvan de ayuda.

En primer lugar, comenzamos calentando el cuerpo, parte indispensable del entrenamiento. Trotamos o corremos el tiempo suficiente hasta comenzar a sudar, cuando notemos que el cuerpo ha entrado en calor, en resumen. Una vez lleguemos a este punto, estiramos. Se trata de estirar los músculos pero siempre sin llegar a hacernos daño, la elongación suficiente que permita al músculo su completa extensión pero sin llegar al dolor. Podemos utilizar cualquier objeto circundante para ello: árboles, bancos, ramas, piedras, paredes, salientes... no menos de 30 estiramientos por miembro y zona muscular.
  • Las tres estrellas.

Es un antiguo entrenamiento usado en Kung-fu, para endurecer el antebrazo. Se trata de una sucesión de tres golpes a un tronco de árbol dispuesto en vertical usando: 1, La zona interior del brazo, en horizontal; 2, la zona interior golpeando de forma inversa; 3, la zona exterior del brazo.Cada golpe se realiza de forma seca, sin dar lugar al rebote. En caso contrario podemos lesionarnos, por lo que hay que trabajar con cuidado. Cada golpe se realiza 50 veces por jornada, y al terminar el entrenamiento hemos de aplicarnos alguna pomada para que el brazo no se deforme. Yo personalmente utilizo el bálsamo de tigre, que ayuda en gran medida a la recuperación y endurecimiento muscular.

  • Tic Sac Jurn.

Otro entrenamiento antiguo de Kung-fu, con el que endurecemos la mano entera. La filosofía es la misma que en las tres estrellas, golpes secos, aunque en este caso no hace falta aplicar fuerza, símplemente golpear y notar el impacto lo suficiente como para poder seguir. Utilizamos para ello una superficie de madera (como puede ser un tronco caído, un banco o una mesa) que sea de la misma o menor altura que la cadera. Golpearemos de arriba a abajo dejando caer la mano como se ha mencionado antes, y dando golpes sucesivos primero con una y después otra. Deben ser alrededor de 50 repeticiones por jornada de entrenamiento. Al terminar aplicamos el bálsamo.

Este entrenamiento es más profundo, comenzarán a utilizarse sacos de arena, luego limaduras, etc. Ya hablaré de esto en su momento profundizando en el tema, pero el Tic Sac Jurn no es algo que se consiga de un día para otro. Normalmente se tarda años en adquirir.
  • Práctica en entorno.
No hay que tener mucha cabeza para aprender a utilizar el entorno natural que nos rodea en nuestro propio beneficio, siempre y cuando lo hagamos en condiciones de seguridad y, por supuesto, con respeto por los demás y por la naturaleza.
Así mismo podemos utilizar troncos para realizar dominadas, o ramas caidas para endurecer brazos, haciendolas rodar por ellos en horizontal. Usaremos palos de no más longitud que dos dedos de largo e intentaremos partirlos usando los dedos índice y corazón. para fortalecer la articulación de la mano. Trepar es también un buen ejercicio endurecedor y útil para mejorar nuestros dorsales.

Yo entreno en un parque donde hay una serie de troncos en suspensión. Utilizo uno de ellos colgándome con los brazos y apoyando las piernas en una superficie vertical. Me sujeto de un brazo para sacar el otro y tocar el suelo. Acto seguido, subo ese brazo y repito la práctica con el otro, hasta 20 veces. Después, cambio el agarre y me subo al tronco por un lado (sin tocar el suelo con los pies), practico equilibrio, bajo por el otro lado y vuelvo a repetir el ejercicio hasta que la fuerza ya no soporte el peso del cuerpo.

Esto es un ejemplo de los ejercicios que se pueden hacer en solitario. No olvideis asegurar siempre las superficies en las que trabajais y practicar siempre en un entorno seguro. Es una lata y lo he repetido hasta que me sangran las encías, pero ¿de qué nos sirve entrenar mal para luego lesionarnos? El trabajo realizado no habrá servido de nada. En próximas entradas ampliaré información sobre este tipo de entrenamientos.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Cambiando.

Blanco o negro.

Un día arriba y otro abajo. La sombra de estos tres meses sin encontrarme a mi mismo trata de arrastrarme de nuevo, pero esta vez no soy el mismo. Las cosas ya no son iguales. Me voy desprendiendo de un peso que poco a poco va aligerando mi carga.

Dos semanas de entrenamiento y reflexión. Cinco días de expectación y tensión. Doce días de afrontación, confrontación, lamento, expiación y finalmente paz. Cada paso me ha devuelto otro pedazo que había perdido de mí mismo.

Ahora, tres meses después, camino por la senda otra vez. Sabía cual era, sabía donde estaba, pero era demasiado difícil seguirla porque el alma pesaba demasiado. Necesitaba la verdad en la cara. Necesitaba su voz diciéndome la verdad en la cara. Necesitaba afrontarlo con valor.

El entrenamiento puede continuar. Practico escalada para ganar resistencia y fondo. Recupero el hábito de ejercitar el cuerpo en el gimnasio. Endurezco el cuerpo contra la madera, la arena y las piedras. Corro, salto, sudo, entreno.

Sin el lastre, puedo recuperar el cien por cien de mi mismo durante este mes, y, a partir de ahora, será el mínimo al que pienso estar.

viernes, 19 de junio de 2009

Randori

Randori. Este término hace referencia, traducido al español, a "todos contra uno". Es una parte esencial de este arte, y creo que merece una mención especial asi que vamos allá.

En primer lugar, vamos a explicar más detalladamente de qué se trata.

Randori es un ejercicio que se practica aproximadamente una o dos veces al mes (según nuestro sensei convenga). Es un ejercicio de total desgaste físico, tanto es así que uno suele acabar lamiendo el suelo si se hace correctamente.

En él suelen participar alumnos que ya llevan un tiempo de práctica y dominan medianamente bien las técnicas como poco. Me refiero a un randori bien hecho, porque por lo general todos los ejercicios son adaptables al nivel de cada uno.

Este es el desarrollo: El alumno que ejecuta el randori se coloca en el centro del tatami, y sus compañeros lo rodean. Simultáneamente, cada uno de ellos irá atacando y desplazándose como crean conveniente. La idea es simular un combate callejero real.

Como la acción no termina hasta que el sensei quiera, segun caes al suelo debes levantarte, esperar un ataque, contraatacar, buscar el siguiente objetivo... no hay momento de descanso. Entrenas perfección, resistencia y ante todo percepción visual. No hay que perder detalle de cada rival. Cuando termina tu ronda, serás uno de los que atacan en la siguiente.

¿Cuales son los puntos en contra, entonces? Hasta para el más entrenado, el randori en cierto modo puede ser peligroso. Y, evidentemente, más para aquellos que atacan que para el que lo ejecuta. Quieras o no, requiere cierto grado de velocidad, no permite una segunda oportunidad, por lo que las técnicas no siempre salen adecuadamente.

Una técnica mal ejecutada en aikido puede significar rotura, ya sea fibrilar u ósea. Desgraciadamente uno de los fallos de los más principiantes suele ser el querer avanzar más rápido de lo normal, y es en éstos casos cuando los accidentes ocurren. Hay que tratar de poner en práctica las técnicas nuevas, pero esencialmente entrenar aquellas que necesitan de perfeccionamiento antes de lanzarse a nuevos retos. Tenemos que tener en cuenta que con lo que jugamos es con la salud de nuestros compañeros, y por ello hay que tener cuidado.

Mi experiencia personal al tema es que es un ejercicio tremendo que puede ayudarnos enormemente a la mejora en el arte. Cada uno es como es, hay gente con más facilidad o menos para el ejercicio. Yo personalmente considero que hay que tener algunas técnicas que se dominen a la perfección desde cada dirección y movimiento, de esta manera tenemos una base que podemos usar cuando no sepamos qué hacer. Después de todo no hay tiempo para pensar, así que es mejor dejar fluir ese movimiento en un momento de bloqueo, y cuando nos encontremos más despejados, ir probando a utilizar los nuevos que aún no esten perfeccionados para aprender su uso en un combate más dinámico.

domingo, 14 de junio de 2009

Tradición Japonesa II: Los grados.

Como comentaba en la anterior entrada, Japón se caracteriza por ser un país sumamente estricto con su tradición y sus métodos de enseñanza. Esto también se aplica al aikido, a la hora de entrar en práctica.

En primer lugar, los alumnos más nuevos deberán entrenar con los de mayor grado. Esto asegura un equilibrio en las clases. Pero, ¿cómo se establecen los grados?

Un alumno que acaba de comenzar el camino del aikido, no tiene grado. Se puede decir que es "mukyu" (Sin grado). A medida que avance en la práctica de este arte, mejore y conozca las técnicas correctamente, podrá realizar un examen de ascenso de grado. Cada examen comporta un conocimiento de determinadas técnicas y cierto tiempo de práctica. Estos son:

- 6º Kyu: El primer grado, el más bajo. Se comienza desde aquí.

- 5º Kyu: Dos meses de práctica o veinte horas de curso, tras haber comenzado los estudios en el arte.

- 4º Kyu: Tres meses de práctica o sesenta horas de curso, tras haber alcanzado el 5º kyu.

- 3º Kyu: Tres meses y medio de práctica o setenta y cinco horas de curso, tras el 4º kyu.

- 2º Kyu: Cuatro meses de práctica o noventa horas de curso, tras el 3º kyu.

- 1º Kyu: Seis meses de práctica o ciento veinte horas de curso, tras el 2º kyu.

A partir de aquí, se aspira al shodan, o 1º dan. La palabra "dan" significa "peldaño". La filosofía es que el aprendizaje es como una escalera llena de peldaños: no se pueden saltar ni sortear. Hay que pasar por todos para llegar al conocimiento verdadero. Se dice que cuando se alcanza el shodan, comienza a preverse la realidad del aikido, su verdadera finalidad.

Como se puede ver, los "kyu" van en descenso (6º, 5º, 4º...) al llegar al shodan, comienzan a ir en ascenso (2º, 3º, 4º...)... cada escuela tiene un número determinado de danes que se pueden alcanzar, pero según las normas de la asociación oficial Aikido Aikikai, el máximo que puede obtener un aikidoka en vida es 8º dan.

Este sistema de grados esta impuesto desde hace más de 200 años, aunque el método era algo distinto. Los grados eran más bien títulos: shoden, chuden y okuden, y se consideraba que en cada uno, el alumno había alcanzado parte, mitad o profundo conocimiento del arte (en ese orden). Por último, si un alumno conseguía todos los conocimientos sin reservas, obtenía el título Menkyo Kaiden.

Posteriormente esto cambió con las reformas. Ahora no se buscaba tanto la perfección de la técnica tanto como la evolución espiritual y física. La vida era pacífica. El mundo era distinto.

Los grados cambiaron a kyu. Esto fue instaurado inicialmente por el gran maestro Jigoro Kano de Judo, y más tarde sería adoptado por el karate. Posteriormente pasaría al aikido, y a otras artes marciales. El método era: cinturón blanco al alumno, cinturón negro al maestro, teniendo en cuenta los grados. Cuando se alcanza el shodan, uno obtiene el cinturón negro y la falda hakama.

Ya en el siglo XX, a mediados de los 50, a cada grado se le asignaría un color para poder ver directamente el nivel y experiencia del alumno, aunque también como método persuasivo para los jóvenes que buscaban un premio por su esfuerzo, y así ver objetivos a corto plazo de una manera tangible. Sin embargo, este asunto depende mucho del arte marcial y la escuela a entrenar.

En nuestra escuela no utilizamos colores. Esto no es ni mejor ni peor, símplemente se mantiene el estilo tradicional de paso de grado y evolución. Eso sí, se entrena en lo posible directamente con hakama, debido a la lógica de aprender ya con el uniforme adecuado.
La hakama también tiene un método específico para anudarse y colocarse. A continuación podreis ver el vídeo de cómo se hace correctamente. Hay muchos métodos, algunos más cómodos que otros.

Próximamente seguiremos hablando de más historia y tradición acerca del aikido y japón.

viernes, 5 de junio de 2009

Tradición Japonesa I: Normas en el tatami.

Japón se caracteriza por ser un país en el que la tradición y la educación son algunos de los pilares de la vida cotidiana. El respeto por la cultura y los ancestros es para los japoneses algo esencial, y en el aikido, como parte de esta cultura oriental, permanece presente de forma solemne durante el desarrollo de las clases.

La primera vez que entras en una clase de artes marciales japonesa, sea la que sea, lo haces con total desorientación. Te sientas donde crees que debes, te pierdes cuando toca hacer la reverencia... pero tus compañeros te irán explicando lo que no entiendas por tu propia comprensión.

En primer lugar, el maestro es considerado alguien superior. Sus enseñanzas son máximas, y hay que mostrarle el mayor respeto. Por eso, él se limitará a explicar las técnicas y pulir tus defectos. En segundo lugar, tus compañeros. Al comenzar, todos serán senpai. Esta palabra significa "compañero" a modo de alumno, pero guarda el significado de alguien con más conocimientos que tu, que puede servirte de guía. Ellos se encargarán de resolver tus dudas. A medida que avancemos se integrarán nuevos compañeros en clase con menos conocimientos. Estos serán nuestros kouhai, compañeros a quienes podemos servir de mentores. En tercer lugar, el tatami.

El tatami se divide en cuatro lados: Shihandai, Joseki, Shimoza y Shimoseki. Luego tenemos el kamiza, o altar.

- El Shimoza es el lado por el que se entra siempre al tatami. Antes de entrar, siempre hay que colocarse en el borde de este y realizar una reverencia. Al abandonarlo, también es indispensable realizarla. Si la clase ha comenzado, habrá que esperar a que nuestro sensei nos permita entrar. Se puede decir que es el lado "sur". Una vez dentro, nos sentaremos en fila, mirando hacia el lado norte. De izquierda a derecha, se sentarán los alumnos de menos a más conocimientos. Cada uno tiene su sitio, según su grado.

- En el lado opuesto, o Shihandai, se sitúa el sensei frente a los alumnos. Este puede considerarse el lado "norte" del tatami. Detrás del sensei se encuentra el altar, y en él, la foto del gran maestro. Cuando la clase comienza, lo primero es realizar una reverencia al altar. Nuestro sensei también debe realizar la reverencia. Después se girará hacia nosotros, y realizaremos otra reverencia hacia él. Tras esto, levantará la pierna derecha para ponerse en pie, y nosotros haremos lo mismo. El siguiente paso es erguirse, y la clase comienza.

- Joseki y Shimoseki son los lados "oeste" y "este" del tatami. En el shimoseki se colocarán los asistentes del sensei. Tanto unos como otros deben mirar hacia dentro del tatami, lógicamente. Además, seguirán de izquierda a derecha la ley de menor a mayor grado.

Para sentarnos en el tatami, debemos colocarnos en posición seiza. Esto es, de rodillas, sentados sobre nuestras nalgas. El empeine de los pies pegado al suelo y la espalda recta. Las manos descansan sobre los muslos. Hay personas que no pueden adoptar con facilidad esta posición, ya sean ancianos, gente con deficiencias corporales o personas lesionadas. En este caso esas personas se podrán sentar con las piernas cruzadas. Hacerlo es considerado de mala educación e informal si no se dan los casos anteriores, sin embargo, a los occidentales nos está permitido. Por otro lado, como una cuestión de respeto sería importante por lo menos intentar adoptarla.

Una vez comenzada la clase, los alumnos de mayor rango o cinturón deberán ayudar a los de menor rango. El que más rango tiene, con el que menos. Por eso ahora comprendo que mi compañero Manuel me pegara esas palizas. En aquel momento, yo era el más novato. Así se equilibran las clases. En el próximo topic hablaré de los grados y cinturones, y de esta manera completarlo definitivamente.

sábado, 30 de mayo de 2009

Comprender el camino

Últimamente ando curioseando sobre filósofos, pensadores o escritores, tanto contemporáneos como antiguos, y sobre sus formas de pensar y valores. A veces cuando te pierdes es interesante buscar el camino por donde otros lo encuentran, o buscar una guía. Era un tema que, además, quería tocar en el blog. A continuación os pongo unas cuantas citas para mostraros un poco del pensamiento de algunos autores que me han parecido interesantes o aleccionadoras, junto con algunas anotaciones mías:

"Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano."

"Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro."

"Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz."

"Los defectos de un hombre se adecuan siempre a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes."

No todo es lo que parece, y no se puede juzgar sin conocer. La gente se condiciona por su entorno. Hay que procurar comprender esto y valorarlo, actuar en consecuencia. No todos hemos tenido las mismas oportunidades.

"La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos."

"Si sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes"
- Confucio (551 AC-478 AC).

"Con el puño cerrado no puedes darle la mano a nadie"

"Tú y yo no somos más que una sola cosa: no puedo hacerte daño sin herirme"
- Mahatma Gandhi (1869 - 1948)

"La justicia sin poder está obsoleta. El poder sin justicia no es más que pura violencia"

"Un samurai mantiene siempre afilada la hoja de su espada, pero nunca desenvaina sin una buena razón"
- Musashi Miyamoto (1584 ¿? - 1645)

El verdadero guerrero debe siempre estar a punto para combatir y proteger lo que ama, pero nunca se enzarza en combates sin motivo.

"Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse"
- Henry David Thoreau (1817 - 1862)

"Existen en nosotros varias memorias. El cuerpo y el espíritu tienen cada uno la suya"
- Honore de Balzac (1799 - 1850)

"Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo"
- Thomas Alva Edison (1847 - 1931)

"El sentido común es algo que todos necesitan, pocos tienen y ninguno cree que le falte"
- Benjamin Franklin (1706 - 1790)

"Todo hombre es tonto por lo menos cinco minutos al día; la sabiduría consiste en no rebasar el límite"
- Elbert Hubbard (1856 - 1915)

"El conocimiento se adquiere por medio del estudio; la sabiduría, por medio de la observación"
- Marilyn Vos Savant (1946 -)

Hay conocimientos que no pueden ser adquiridos únicamente por el estudio, y la única manera de conseguirlos es mediante la experiencia y su práctica. Así se alcanza la sabiduría.

"Cuando hables, procura que tus palabras valgan más que el silencio"
- Proverbio hindú

"Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo"
- Arquímedes (¿285 - 212 a.C.)

Esta filosofía puede aplicarse a cualquier forma. Dame una motivación, un apoyo, y seré capaz de cualquier cosa.

"Más vale actuar exponiendose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada"
- Giovanni Bocaccio (1313 - 1375)

"Un viaje de mil leguas comienza con un primer paso"
- Lao Tse (570 - 490 a. C)

Por la unión de pequeñas cosas se hace lo grande. Si nunca se empieza, nunca se termina. Para ser un maestro siempre hay que haber sido antes un alumno.

"La estupidez insiste siempre"
- Albert Camus (1913 - 1960)

"Es intentando lo imposible como se realiza lo posible"
- Henri Barbusse (1873 - 1935)

"Nunca hay viento favorable para aquel que no sabe a dónde va"
- Lucio Anneo Séneca (4 a.C - 65 D.C)

"A los amigos del alma no basta con alumbrarles el camino; hay que quitarles los obstáculos con los que tropiezan"

"El aconsejar es un oficio tan común que los usan muchos y los saben hacer muy pocos"
- Ché Guevara (1928 - 1967)

"Creer que un enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede provocar un incendio"
- Saadi (1184 - 1283)

Es simple: nunca subestimes a nadie. El exceso de orgullo puede perdernos.

"Cuando un hombre considera que su dignidad y libertad son las condiciones mínimas de su existencia, no pide que nadie le confiera esos títulos, los conquista"
- C. Giu-Nguyen

"El secreto para aburrir a la gente es el contarlo todo sobre tí"
- Voltaire (1694 - 1778)

"Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar"
- Giovanni Papini (1881 - 1956)

"Quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite"
- Dr. Jeckyll

"Si estás atravesando un infierno, sigue caminando"
- Winston Churchill (1874 - 1965)

Un hombre verdadero se distingue por ser perseverante aún cuando las condiciones no son favorables.

"Si te aplauden, no presumas hasta saber de quién provienen los aplausos"
- Proverbio Árabe

"Todo aquello que se afirma sin pruebas puede ser rechazado sin ellas"
- Euclides (325 - 265 a. C)

"Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde"

"Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él"
- Francis Bacon (1561 - 1626)

domingo, 10 de mayo de 2009

La hora de la verdad

Cuando comienzas un arte marcial, tarde o temprano te haces la misma pregunta. ¿Esto servirá si me toca usarlo en la calle?

La respuesta, obviamente, es bastante compleja. No es decir sí o no. En gran medida depende de uno mismo.

Este mismo viernes tuve la oportunidad de entrever esa respuesta en una situación real, en la que por poco no quedo implicado. A favor tenía que ese mismo día, apenas unas horas antes, había tenido clase y se puede decir que tenía "frescos" los conocimientos, aunque esto apenas intervino realmente.

Había ido esa noche a ver una película al cine con unos amigos, y después me acerqué a Alonso Martínez con uno de ellos, para ver a otro amigo que celebraba su cumpleaños ese mismo día. Nos juntamos y después nos dirigimos hacia Argüelles, por el camino conocimos a dos chicas que decidieron venir con nosotros de fiesta.

Ya cuando llegamos al garito en cuestión y después de un rato, me encontraba hablando con un amigo tranquilamente cuando veo un empujón, cómo alguien golpea a alguien, y cómo caen dos personas al suelo. Acto seguido uno de ellos recibe una patada en la cabeza, reventandole la naríz y haciendole regar el suelo con un chorro de sangre de más de un metro de largo.

No entendí que había pasado, pero rápidamente me acerqué al chico del suelo que, asustado, se metió bajo una mesa protegiendose. Hice un gesto con la palma de la mano hacia el, para que se diera cuenta de que no iba hacerle daño, ni yo ni nadie más. Tras unos empujones veo cómo entre unos amigos sacan del local a un conocido mío, por lo visto el que había asestado la patada al chaval. Algo desorientado por la situación, salí del local para saber qué había ocurrido.

Razones aparte con las que no voy a perder el tiempo, él había recibido un empujón que alguien le había dado cogiendole del cuello. Por lo tanto, el respondió golpeando, y después, pegandole una patada al primero que vió en el suelo. No disculpo su actuación, pero si la comprendo.

Yo era el primero que no había entendido lo que había pasado ni cómo había pasado. Cuando te encuentras en una pelea callejera los golpes no caen de uno en uno precisamente, y a veces ni siquiera sabes quién te los ha dado. Todo pasa increíblemente rápido y tus reacciones deben ser rápidas y precisas. Y, desde luego, en esos momentos, uno entiende lo insignificantes que son sus conocimientos. La tensión te hace crear adrenalina, y esta te hace perder la concentración. Te vuelves instintivo y de movimientos primarios, olvidas lo que sabes. Tienes que procurar despejar la cabeza y volver a tu sitio, para poder tomar las decisiones correctamente otra vez.

Ni que decir tiene que los amigos del chaval salieron a buscar a mi compañero. Entre Marcos y yo conseguimos contenerlos, aplacarlos y tranquilizarlos. Estuvimos a un pelo de no meternos en otra pelea aún peor. Para entonces yo ya me había mentalizado de que podía ocurrir, y había recuperado el control de mis actos y emociones. Fué en este punto en el que recordé algo que ese mismo día me había dicho el sensei en los vestuarios:

"Aquí ninguno somos superhombres. Las balas no nos rebotan en la piel. Sólo aprendemos para tener más posibilidades de ganar si alguien nos desafía, pero nunca para buscar pelea. El aikido no es competición ni ninguna de esas cosas. Si quieres vencer a otro, primero enfrentate a tí mismo y véncete. El verdadero guerrero es el que vence a otro sin pelear"

El maestro comentaba que éstas son algunas de las enseñanzas de O-Sensei.

Así pues, al final la cosa se quedó como estaba. Cada uno volvió a su casa (también teniendo en cuenta que mediaba la policía, que no tardó en llegar). Algo que recuerdo es a las dos chicas que vinieron con nosotros involucrándose en el asunto. Esto es algo que no me gustó nada. Que yo me involucre, todavía. En general no me gustan estas situaciones y procuro evitarlas aunque no tengan que ver conmigo. Pero que ellas lo hagan, sin apenas conocer a ninguno, y amargando su noche, es algo que no quería bajo ningún concepto.

Parecerá una tontería pero finalmente las palabras convencieron a los amigos del chaval de la naríz rota antes que una pelea, que sólo va a acabar con más heridos y problemas. Aunque, evidentemente, las cosas no siempre saldrán así. En cualquier caso, siento que he aprendido algo nuevo. Y, mentando al gran maestro:

"Al oponente que avanza, salúdale y enfréntale. Al que retrocede, déjale seguir su camino."

miércoles, 29 de abril de 2009

Paso a paso

Me he quitado los zapatos y he entrado en el tatami. Es lo bueno de esto. Últimamente las cosas no van muy bien, y tengo la impresión de que cada paso que doy es un error. Por eso, cuando practico, borro de mi cabeza todos los problemas que tengo y me desfogo de una manera inconsciente.

Reverencia al gran maestro. Reverencia a sensei Borja. Comienzo a calentar.

Tras 20 minutos alternando carreras y flexiones por un suelo recién encerado, estoy sudando. Me encanta ese sudor... significa trabajo.

Comenzamos a entrenar, y, por primera vez, me paro a pensar sobre mi evolución en este arte. Llevo un tiempo ínfimo, pero mi cuerpo comienza a adaptarse a los movimientos. El maestro comienza a confiar en que aprenda sin que estén tan pendientes de mi.

Practicamos tenkan. Practicamos ura shihonage y omote shihonage (Shihonage frontal e inverso). Tengo más fluidez, y lo más importante, mis compañeros se sienten más comodos conmigo al entrenar. Nos reímos más. No me gusta ser un paquete. El iriminage (proyección diagonal) aún se me resiste. El camino que me queda es infinitamente largo, pero sigo andando al fin y al cabo.

Terminamos la clase. Reverencia al gran maestro. Reverencia a sensei Borja.

Despues de ducharme, vestirme y echar unas risas, me despido y salgo del gimnasio. A veces los caminos son largos y puedes perderte en ellos, pero siempre puedes volver a echarte a andar. Si tienes paciencia, acabarás encontrando de nuevo la ruta.

Estoy mejor, y camino hacia casa.

martes, 28 de abril de 2009

Shomen Uchi Shihonage Omote.

El shihonage es una técnica útil, que como todo en aikido, hay que aplicar bien para que funcione correctamente. Como dice nuestro maestro, toda técnica en aikido es como una firma que hay que iniciar y finalizar sin parar entre medias. En caso contrario, no será efectiva.

Esta es la variante que utilizamos cuando recibimos un ataque en shomen uchi, o sea, un ataque vertical, que bien podría ser un botellazo o un golpe con un palo. La variante, dentro de este ataque, es Omote (forma normal). Vamos a ver el desarrollo del movimiento partiendo de la base de que nuestro oponente es diestro.

El procedimiento:

1 - El oponente (uke) inicia el ataque con shomen uchi (ataque vertical descendente). Según se mueve, damos un paso hacia la derecha para evitar el golpe mientras interceptamos su mano con la nuestra siguiendo la dirección del golpe. No se trata de dar un simple paso, sino de salir de la línea de ataque del rival completamente. En aikido no se bloquea, se desvía. Nuestro movimiento debe ser completamente vertical y fluído para que su brazo deslice ligeramente. Con el brazo derecho golpearemos en su cuello, realizando un atemi. Este punto puede ser la arteria, la clavícula, o la cara. El punto donde mejor nos convenga en el momento determinado.

2 - Sujetando la mano por la muñeca del oponente que golpeaba con nuestra izquierda, guiamos su movimiento trazandos un círculo hacia dentro por el lado exterior con ella hasta acabar sujetandola con nuestras dos manos. Nuestro codo izquierdo debe acabar casi en linea con su brazo, por debajo. Hacemos palanca con su brazo mientras seguimos guiando el movimiento circular hacia arriba mientras entramos por debajo. Con esta palanca conseguimos provocarle dolor y así lograr continuidad en el movimiento, de forma que el paso se pueda realizar correctamente.

3 - Desplazamos la pierna que se encuentra al lado de nuestro rival hacia atrás y giramos realizando tenkan sobre ella, rotando su brazo por el lado exterior, hasta acabar a su lado, de frente a él, sujetando su muñeca. Hay que procurar realizar este giro muy pegado al oponente, o puede girar con nosotros y sorprendernos contraatacando. El rival debe quedar con el codo mirando al frente y el angulo de su brazo totalmente cerrado.

4 - Para derribarle, presionamos su mano hacia abajo y hacia delante, doblando su muñeca y trazando un semicirculo en el aire, mientras damos un paso largo hacia delante. La articulación hará todo el trabajo, obligandole a caer. Hay que procurar tirar hacia abajo y no hacia nosotros, porque en ese caso romperemos su brazo, y no es lo adecuado cuando practicamos en clase. Una técnica útil es retorcer la muñeca hacia el rival con el fin de no partirle el brazo, ya que la articulación presionará el codo hacia él, si realizamos un movimiento amplio en el que pueda existir ese peligro.


lunes, 27 de abril de 2009

Una forma, varias formas.

Me encontraba parado en medio de clase, sin saber con qué compañero juntarme para praticar el ejercicio. No somos muchos, pero lo normal es que los nuevos practiquemos con los avanzados, y así aprendemos mejor la técnica. Decidí acercarme a Gonzalo.

Gonzalo es muy técnico, se fija en los detalles y es una persona que imprime respeto cuando te acercas a él. Suele ser con quien más aprendo. Me comentó que durante el movimiento no me desplazo lo suficientemente lejos, y que realizo el giro con fuerza, cuando debe ser con fluidez.

Tras practicar un rato, se me acercó Borja, para dejar a Gonzalo seguir con otro. Borja trabaja diferente, pero sabe expresar muy bien el desarrollo de los ejercicios, por lo que con él entreno bien la técnica. Con él aprendí a realizar mejor el movimiento de rotación.

Por otro lado, tuve la oportunidad de practicar el mismo ejercicio también con Manuel. Él es de esas personas que conciben el ejercicio como algo que hay que realizar con firmeza y determinación. Con él... bueno, aprendo el dolor de caer, como se siente la técnica y cómo no hacerla de forma incorrecta en puntos determinados.

Es curioso cómo cada uno hace mella en cierta parte de la técnica, donde es su fuerte. He ahí la importancia de conocer las cosas desde todos los puntos de vista posibles. Era una sola técnica, pero en realidad de varias formas. Si juzgas una técnica por cómo la hace una sola persona no la podrás entender en su totalidad, al igual que en ésta vida si juzgamos las cosas sólo por un sólo punto de vista nos quedaremos con una visión muy obsoleta.

Hay que procurar aprender de todas las perspectivas para conocer las cosas más profundamente.

domingo, 26 de abril de 2009

Para avanzar camina más despacio.

Lo recuerdo bien.

Respiro profundamente y agarro el sable con firmeza, pero cierta soltura. Miro a los ojos a mi oponente, y espero su ataque.

Con un paso largo y contundente, se abalanza sobre mi con un ataque vertical.

Me desplazo en diagonal hacia un lado, golpeando sus dos brazos con un único ataque de espada, cambio el agarre de mi mano adelantada y sujeto el sable del revés.

Realizo un nuevo movimiento, girando para acabar al lado de mi oponente, mirando en su misma dirección, usando mi espada para dirigirle hacia donde quiero, haciendo palanca con la suya.

Ya sólo queda un último movimiento.

Sujeto su cara con mi mano izquierda para propulsarle, pero algo sale mal. No le agarro bien, aún así empujo pero no consigo desequilibrarle, y, como consecuencia, contraataca echando por tierra todo el esfuerzo hasta el momento, por muy bien que lo hubiera realizado desde el principio.

¿Qué ha pasado?

Estás intentándolo demasiado rápido. Prueba más lentamente, vacía la mente. Deja fluir las cosas, no las fuerces. Es la base del aikido. Si haces fuerza, no es la técnica que trato de enseñarte. No es el camino. Has realizado el ejercicio perfectamente hasta que has pensado que haciendo fuerza podrías terminarlo de la misma manera, y no es así. A partir de ahora no te abalances, deja que tu corazón guie tus movimientos y dominarás a técnica.

Si, maestro.