Quería hacer mención a esta semana como unas fechas muy importantes para mí a nivel simbólico y espiritual. Resulta que el miércoles 24 de marzo es el cumpleaños de mi maestro, y recuerdo que fue en esta fecha la primera clase de Aikido a la que asistí. Se puede decir que es mi primer aniversario.
Hago un repaso, pues, de todo lo ocurrido durante este año, y sólo puedo alegrarme.
Empezamos siendo un puñado de alumnos, compuestos básicamente por hermanos y familiares, y algun miembro suelto (en el que puedo integrarme yo). Luego comenzaron a venir nuevos integrantes, las clases se ampliaron y se volvieron más estructuradas. Poco a poco fue cogiendo forma. Nuestra escuela ya tiene nombre, tiene símbolo y ya por fín, estos días, han traído un tatami nuevo. Han comenzado las clases de gran intensidad, y nos contamos ya por casi dos decenas en total. Hemos empezado a hacer ukemis de nivel más alto, y los randori son el pan de cada día.
¿Y yo?
No puedo estar en mejor momento. Sigo entrenando con la ilusión y las ganas del primer día, pero a un nivel mucho más alto. Siempre hablando de ir hacia delante, y ahora tengo ante mí la siguiente puerta ante la que superarme. Tras estas vacaciones de semana santa, que pasaré haciendo snowboard, comienzo un nuevo entrenamiento de kárate que irá de 4 a 6 clases semanales, mas las 2 de aikido y los 3 entrenamientos de gimnasio.
Tengo conmigo la motivación y la fuerza que me da tener a la persona más maravillosa del mundo a mi lado apoyándome en cada decisión. Tengo ganas, tengo fuerza, y tengo amor.
Además, estas semanas me he descubierto a mi mismo recuperando algo muy importante:
La fé. En mi capacidad para hacer cosas por las personas que más quiero, y en mantenerme firme cuando todo se derrumba alrededor.
Así pues, hoy, Lunes 22 de Marzo, cumplo medio año en el Camino del Puño Vacío (karate) e inicio mi segundo año en el Camino de la armonía, o Aikido.
¡Vamos a darlo todo un año más!

Hago un repaso, pues, de todo lo ocurrido durante este año, y sólo puedo alegrarme.
Empezamos siendo un puñado de alumnos, compuestos básicamente por hermanos y familiares, y algun miembro suelto (en el que puedo integrarme yo). Luego comenzaron a venir nuevos integrantes, las clases se ampliaron y se volvieron más estructuradas. Poco a poco fue cogiendo forma. Nuestra escuela ya tiene nombre, tiene símbolo y ya por fín, estos días, han traído un tatami nuevo. Han comenzado las clases de gran intensidad, y nos contamos ya por casi dos decenas en total. Hemos empezado a hacer ukemis de nivel más alto, y los randori son el pan de cada día.
¿Y yo?
No puedo estar en mejor momento. Sigo entrenando con la ilusión y las ganas del primer día, pero a un nivel mucho más alto. Siempre hablando de ir hacia delante, y ahora tengo ante mí la siguiente puerta ante la que superarme. Tras estas vacaciones de semana santa, que pasaré haciendo snowboard, comienzo un nuevo entrenamiento de kárate que irá de 4 a 6 clases semanales, mas las 2 de aikido y los 3 entrenamientos de gimnasio.
Tengo conmigo la motivación y la fuerza que me da tener a la persona más maravillosa del mundo a mi lado apoyándome en cada decisión. Tengo ganas, tengo fuerza, y tengo amor.
Además, estas semanas me he descubierto a mi mismo recuperando algo muy importante:
La fé. En mi capacidad para hacer cosas por las personas que más quiero, y en mantenerme firme cuando todo se derrumba alrededor.
Así pues, hoy, Lunes 22 de Marzo, cumplo medio año en el Camino del Puño Vacío (karate) e inicio mi segundo año en el Camino de la armonía, o Aikido.
¡Vamos a darlo todo un año más!
