Hace tiempo que quería poner una reseña a esta película, sin duda de mis favoritas. Y es que entre los versos del guión podemos encontrar joyas de la filosofía del guerrero. Últimamente no tengo demasiado tiempo para escribir con los examenes, así que aprovecho para dejar este extracto de la película.
Se trata de una conversación entre el Capitán Algren y el samurai Katsumoto. Aunque comenzaron siendo enemigos, los caminos del destino les han unido en la batalla. Pero, finalmente, sus caminos se separan:

Katsumoto – La flor perfecta es algo muy raro. Puedes entregarte a la búsqueda de una sola y no habrás malgastado tu vida.
Algren – ¿Quién envió esos hombres a matarte?
Katsumoto – Escribo un poema sobre un sueño que tuve. Los ojos del tigre son como los míos, pero él viene de allende, un mar tempestuoso.
Algren – ¿Fue el Emperador? O Omura...
Katsumoto – Si el Emperador desea mi muerte, sólo tiene que pedirla.
Algren – Asi que fue Omura...
Katsumoto – Tengo dificultades para acabar con el poema. ¿Puedes sugerirme un último verso?
Algren – No soy escritor.
Katsumoto – Sin embargo, has escrito muchas páginas desde que llegaste...
Algren – ¿Qué más te ha dicho Taka?
Katsumoto – Que tienes pesadillas...
Algren – Todos los soldados las tienen.
Katsumoto – Sólo los que se averguenzan de lo que han hecho.
Algren – No tienes idea de lo que he hecho. Katsumoto – Has visto muchas cosas...
Algren – Así es.
Katsumoto – Y no temes a la muerte, pero algunas veces la deseas. ¿No es cierto?
Algren – Si...
Katsumoto – Sí, yo también. Eso les pasa a los hombres que han visto lo que hemos visto. Y luego vengo a este lugar de mis antepasados y hago memoria... como estas flores vamos muriendo. Reconocer la vida en cada sorbo de aire, en cada taza de té, en cada muerte que causamos… Ese es el camino del guerrero.
Algren – La vida en cada sorbo de aire...
Katsumoto – Eso es... Bushido. El Emperador nos concede un salvo conducto para Tokio... partimos mañana.
Algren – Bien...
Katsumoto – Bien... Cuando cogí esto –Katsumoto le devuelve sus apuntes a Algren- tú eras mi enemigo.
Es una de las escenas más emotivas de la película, reforzada por la maravillosa composición de Hans Zimmer, que pone la música del film.
Como Katsumoto dice, el camino del guerrero es reconocer lo que hace con cada acción, y la repercusión que tiene. Esto es el karma, el equilibrio: Se arrebata la vida de unos para salvar a otros. La mano no tiene que llevar una carga emocional, el guerrero debe estar por encima de eso. Y, quizá, es lo que tanto dolor provoca: saber que aquel que ha vivido y muerto tenía una vida tan valiosa como la de cualquiera, pero símplemente su habilidad ha sido inferior en un momento crucial.
Bruce Lee dijo: "Las batallas de la vida no siempre llegan al hombre más fuerte o más rápido, pero tarde o temprano, aquel que vence es porque cree que puede hacerlo".
En el fondo, la fuerza más poderosa, lo más importante, son las ganas de vivir. Y esto, para mi, se traduce en el amor por los seres queridos y la amistad de los verdaderos amigos.
Y aunque se hable del egoísmo del ser humano, en realidad el ser humano es felíz haciendo cosas por los demás, por su felicidad y por su bienestar.