lunes, 10 de agosto de 2009

Métodos de entrenamiento I: Endurecimiento.

Pasan los días y avanza la cuenta atrás hasta octubre, mes en el que se reiniciarán las clases. Es una pena porque en un principio estaba planeado para septiembre, pero las obras en nuestro gimnasio no nos permiten cumplirlo.

Mientras tanto, he comenzado a prepararme físicamente para la vuelta. El año pasado trabajé duro, pero este año quiero hacer el doble. Quiero llegar sobrado porque lo más probable es que al inicio del curso también me inscriba en el club de Karate de la universidad. Quiero complementar las prácticas de Aikido, que es un arte defensivo, con Karate, que es ofensivo, y estar así equilibrado como artista marcial. He decidido volverme mucho más fuerte, y quiero averiguar hasta donde puedo llegar.

Es por ello que he buscado acerca de entrenamientos de artes marciales mas otros que me han recomendado, siempre bajo condiciones de seguridad, y he comenzado con su práctica. Son muy útiles y ayudarán de forma complementaria a la práctica de casi cualquier disciplina física. Como me parece interesante darlos a conocer, paso a su explicación. Espero que sirvan de ayuda.

En primer lugar, comenzamos calentando el cuerpo, parte indispensable del entrenamiento. Trotamos o corremos el tiempo suficiente hasta comenzar a sudar, cuando notemos que el cuerpo ha entrado en calor, en resumen. Una vez lleguemos a este punto, estiramos. Se trata de estirar los músculos pero siempre sin llegar a hacernos daño, la elongación suficiente que permita al músculo su completa extensión pero sin llegar al dolor. Podemos utilizar cualquier objeto circundante para ello: árboles, bancos, ramas, piedras, paredes, salientes... no menos de 30 estiramientos por miembro y zona muscular.
  • Las tres estrellas.

Es un antiguo entrenamiento usado en Kung-fu, para endurecer el antebrazo. Se trata de una sucesión de tres golpes a un tronco de árbol dispuesto en vertical usando: 1, La zona interior del brazo, en horizontal; 2, la zona interior golpeando de forma inversa; 3, la zona exterior del brazo.Cada golpe se realiza de forma seca, sin dar lugar al rebote. En caso contrario podemos lesionarnos, por lo que hay que trabajar con cuidado. Cada golpe se realiza 50 veces por jornada, y al terminar el entrenamiento hemos de aplicarnos alguna pomada para que el brazo no se deforme. Yo personalmente utilizo el bálsamo de tigre, que ayuda en gran medida a la recuperación y endurecimiento muscular.

  • Tic Sac Jurn.

Otro entrenamiento antiguo de Kung-fu, con el que endurecemos la mano entera. La filosofía es la misma que en las tres estrellas, golpes secos, aunque en este caso no hace falta aplicar fuerza, símplemente golpear y notar el impacto lo suficiente como para poder seguir. Utilizamos para ello una superficie de madera (como puede ser un tronco caído, un banco o una mesa) que sea de la misma o menor altura que la cadera. Golpearemos de arriba a abajo dejando caer la mano como se ha mencionado antes, y dando golpes sucesivos primero con una y después otra. Deben ser alrededor de 50 repeticiones por jornada de entrenamiento. Al terminar aplicamos el bálsamo.

Este entrenamiento es más profundo, comenzarán a utilizarse sacos de arena, luego limaduras, etc. Ya hablaré de esto en su momento profundizando en el tema, pero el Tic Sac Jurn no es algo que se consiga de un día para otro. Normalmente se tarda años en adquirir.
  • Práctica en entorno.
No hay que tener mucha cabeza para aprender a utilizar el entorno natural que nos rodea en nuestro propio beneficio, siempre y cuando lo hagamos en condiciones de seguridad y, por supuesto, con respeto por los demás y por la naturaleza.
Así mismo podemos utilizar troncos para realizar dominadas, o ramas caidas para endurecer brazos, haciendolas rodar por ellos en horizontal. Usaremos palos de no más longitud que dos dedos de largo e intentaremos partirlos usando los dedos índice y corazón. para fortalecer la articulación de la mano. Trepar es también un buen ejercicio endurecedor y útil para mejorar nuestros dorsales.

Yo entreno en un parque donde hay una serie de troncos en suspensión. Utilizo uno de ellos colgándome con los brazos y apoyando las piernas en una superficie vertical. Me sujeto de un brazo para sacar el otro y tocar el suelo. Acto seguido, subo ese brazo y repito la práctica con el otro, hasta 20 veces. Después, cambio el agarre y me subo al tronco por un lado (sin tocar el suelo con los pies), practico equilibrio, bajo por el otro lado y vuelvo a repetir el ejercicio hasta que la fuerza ya no soporte el peso del cuerpo.

Esto es un ejemplo de los ejercicios que se pueden hacer en solitario. No olvideis asegurar siempre las superficies en las que trabajais y practicar siempre en un entorno seguro. Es una lata y lo he repetido hasta que me sangran las encías, pero ¿de qué nos sirve entrenar mal para luego lesionarnos? El trabajo realizado no habrá servido de nada. En próximas entradas ampliaré información sobre este tipo de entrenamientos.

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